EL ASESINO DE WHITECHAPEL, JACK EL DESTRIPADOR.


31 de agosto de 1888, en la siniestra oscuridad del barrio de Whitechapel, a las primeras horas del viernes, apenas alumbrado por las farolas de gas que dispersaban una tenue, además de pobre iluminación en aquel barrio populoso del Londres victoriano, cuando estaba en plena efervescencia el imperio británico, con sus glorias y miserias. Mary Ann Nichols, andaba a paso lento, con la confianza de conocer las angostas y estrechas calles del humilde barrio de Whitechapel. Su oficio basado en la prostitución, le hizo descubrir y aprender a manejarse en la oscuridad de aquel lugar que eran frecuentes las noches de desenfreno, de alcohol, partidas de cartas donde se jugaban algo más que unas libras y alguna que otra carroza recorriendo en sus calles en plena noche.  Estaba acostumbrada a vender a los viandantes su cuerpo, para descargar la sed de deseos sexuales ajenos. 

Alguien se le acercó, una silueta elegante al fondo de la calle, deteniéndose en el centro de la misma. Mary Ann, confiando en que sería un cliente potencial, dada su vestimenta y su donaire, con su sonrisa de pícara, se le aproximó haciendo sonar sus tacones en cada paso con sus gastados y sucios zapatos sobre el pavimento adoquinado, acercándose a aquel misterioso y desconocido cliente. Se detuvo observando de frente con las manos apoyadas en sus caderas, intentando descubrir ese oscuro rostro apenas identificable, parecía que estaba aliado con la niebla que hacía presencia. Sus expertas manos, como si de un automatismo se tratase, se ocuparon de levantar sus faldas y dejar sus partes íntimas al aire para incitar al cliente. El juego de sombras provocado por la escasa luz que aportada las farolas, ayudado por la extraña neblina que siempre acompaña a la populosa Londres en aquellas noches, Mary Ann Nichols, no conseguía vislumbrar su rostro, tan sólo pudo ver un rápido gesto del brazo de aquel extraño, un veloz movimiento en semicírculo cerca de su cuello, un extraño reflejo plateado pasó cerca de su vista, notando una extraña sensación de ahogo repentino, falta de aire, se llevó las manos al cuello y notó como su voz no podía proferir grito alguno, sintiendo como perdía el conocimiento, con las manos húmedas, llenas de su sangre que borboteaba de su cuello, notando como se fundía su visión en la oscuridad, se desplomó en el frío y húmedo suelo. 
Aquel extraño personaje, continuó su sadismo de forma metódica, con aquel objeto tan finamente afilado, procedió a realizar unos precisos cortes en el vientre de Mary Ann Nichols, sus vísceras, todavía cálidas, las dejó a la vista de cualquier transeúnte que se cruzase cerca de aquel cuerpo sin vida de la pobre mujer que trataba de ganarse la supervivencia en la prostitución…

Posiblemente, de esta forma, entra tantas hipótesis, comenzaba con esta víctima la leyenda de unos de los personajes más enigmáticos, siniestros, y sanguinarios de la historia del crimen, en la cual, todavía no se ha logrado poner un nombre y apellidos al responsable de, al menos, cinco víctimas.
Tan sólo se le pudo poner el sobrenombre, que causaría terror posteriormente, gracias a las cartas que mandaba a las autoridades como un acto de desafío, terminando sus notas con una firma que helaría la sangre al más pintado y experto policía de aquel Londres de 1888, Jack el Destripador. El seudónimo de "Jack el Destripador" , al parecer, le fue puesto al enigmático asesino por una carta enviada por un anónimo a la agencia de noticias de Londres,  en que admitía sus crímenes en la misma y firmaba dichas notas como "Jack the Ripper", a raíz de ello, todas las agencias y ediciones de noticias de la ciudad se encargó de difundir el nombre como lo conocemos.

¿Fue así como asesinaba ese desconocido personaje? ¿Existen otras posibilidades en su modo de operar? ¿Quién se ocultaba realmente tras el apodo de Jack el Destripador? ¿Cómo fueron realmente sus atroces asesinatos? ¿Por qué nunca se detuvo a este personaje?  ¿Era un cirujano, un viajero, un personaje de altas esferas, un hombre que odiaba la prostitución,….? ¿Qué perfil debía tener?...son tantas las preguntas que han dado pábulo a muchos relatos bibliográficos, novelas, cine, narraciones, artículos, además de cientos de investigaciones, tanto profesionales como autodidactas, pese a los avances de la ciencia, todavía no se ha logrado aclarar todos estos trágicos sucesos que, durante mucho tiempo, tuvo en jaque, y lo sigue estando, a la policía de Londres, a Scotland Yard, causando un temor y miedo al resto de los habitantes de aquel barrio londinense de Whitechapel. Actualmente con tantas investigaciones, opiniones, indagaciones...se hace complicado elegir cual es la documentación más precisa sobre el caso, pues mucha información carece de base, de rigurosidad, otras son meras leyendas urbanas.
No era para menos el pánico mencionado anteriormente, causando una histeria además de ciertas quejas de los habitantes de aquel barrio de Londres, sobre todo a partir de la segunda víctima que, con idéntico destino, a los pocos días del primer suceso, Annie Chapman fue brutalmente asesinada por el mismo método. Posteriormente el terror continuó sembrando más pánico en la zona, el 8 de septiembre de 1888, Elizabeth Stride y Catherine Eddowes, ambas fueron asesinadas  durante la madrugada del 30 de ese mes. La joven y bella Mary Jane Kelly volvió a disparar las alarmas en Whitechapel el 9 de noviembre, cuya muerte fue tan atroz, que le arrancó el corazón y nunca se llegó a localizar tal órgano. Todas estas víctimas, curiosamente, se dedicaban a oficio de la prostitución. No está confirmado con seguridad a cuántas mujeres quitó la vida Jack el Destripador.
Siempre se le han atribuido cinco víctimas, otras indagaciones aseguran que fueron cuatro, mientras que otras fuentes aseguran que fueron siete o más, incluso ciertas investigaciones elevan la cifra  hasta trece.  Aparte, hay buenas razones, para creer que la primera víctima oficial no fuese realmente Mary Ann Michels, sino Martha Tabram que fue asesinada Martes, 7 de agosto 1888. ¿Pero…cuando comienza la sanguinaria carrera de Jack el Destripador? ¿O podemos decir que ya campaba a sus anchas por los oscuros barrios de Londres?
Una imagen fotográfica de Whitechapel.
Pero siempre nos cautiva, nos atrapa esa sombra, vestida, según recogen las diferentes pruebas y testigos, un personaje de tez blanca, bien vestido, con sombrero de copa alta acompañado de una amplia capa sobre sus hombro, tal como los describió un posible testigo, pero otras versiones difieren de estos detalles por lo que crea un ambiente confusión en torno a su figura. ¿Quién era y por qué asesinaba de manera sutil y horrenda? ¿Era el mismo personaje?
Analicemos primero lo que se cree, con bastante seguridad, su modo de proceder, en cuanto al instante del asesinato, pues hay evidencias, según las autoridades de la época, de que no fueron asesinadas en el mismo sitio, exceptuando su última víctima, Mary Jane Kelly, que fue asesinada en una habitación.
Se basan los informes forenses y expertos de la época,  que las mujeres fueron estranguladas primeramente. Para haber realizado esos cortes tan precisos en el cuello, prácticamente de oreja a oreja, necesitaría que su víctima estuviera tumbada, sin vida o al menos inconsciente, no sería posible hacer un corte con tal precisión sin haber manchado las paredes de los edificios, y por otra parte, al ser cortada la yugular, el fluir de sangre sería incesante durante un largo tiempo, lo que provocaría un gran charco de sangre en el suelo, algo que brilla por su ausencia. Es complicado abalanzarse sobre su víctima y cercenara el cuello sin manchar la zona, los aspavientos desesperados de brazos de las víctima, la fuerza con la que debe salir la sangre de la yugular debió dejar algún rastro para confirmar la muerte de esa persona en el mismo sitio que se encontraban las víctimas. 

Supuestas cartas de "Jack el Destripador".
Pero lo extraño y bizarro de cada asesinato precedidos por Jack el Destripador, no es el corte en las gargantas de las damnificadas, sino su inclinación por masacrar las víctimas de una manera espeluznante.
Con mucha profesionalidad y esmero, se dedicaba a extraer las vísceras de aquellas mujeres que cayeron en sus manos. Sus gustos repulsivos decidían dejar fuera de aquellos cuerpos los intestinos sobre el suelo, a otras les extirpaba el riñón, incluso extrajo los órganos sexuales a las víctimas, el útero. 
Ante semejante visión nos preguntamos: ¿Todo esto le daba tiempo de sobra para deleitarse y concentrarse en tal barbarie? No sólo los cortes y extracciones de órganos internos llaman la atención, sino que volvemos a preguntar: ¿Cómo pudo realizarlo sin manchar apenas la escena del crimen?
Muchas opiniones han debatido su modo de proceder, pero si hemos de creer en los informes de Scotland Yard que aportaban y la prensa de la época, es altamente probable que el lugar del crimen haya sido otro lugar, incluso que la víctima pudiera conocer a su agresor, se basan en la ausencia de hematomas en el cuerpo, ausencia de relaciones sexuales, incluida la violación.
Víctimas oficiales conocidas.
Los forenses y expertos  cirujanos que examinaron los cuerpos, la mayoría de ellos piensan que el asesino tenía que tener algún grado de conocimientos anatómicos y de cirugía para hacer lo que hizo con los cuerpos de las víctimas. En uno de los casos, fue capaz de quitar un riñón por una parte del cuerpo poco habitual (por delante), y no dañó ninguno de los órganos circundantes durante su extracción, fue capaz de extraerlo por el costado del cuerpo sin vida de la víctima. Los mismos profesionales de cirugía de aquella época, determinaron que debería tener mano experta por el mismo motivo, en otro caso despojó de los órganos sexuales a una de ellas, con un corte muy competente,  de técnica y limpieza. Esta opinión de los galenos se tuvo muy en cuenta en el cuerpo de Scotland Yard, que dieron por excelentes las opiniones de los forenses, si añadimos la observación de la policía basándose en las circunstancias de tiempo disponible para realizar los crímenes,  la oscuridad casi total que se encontraba el barrio de Whitechapel, obligaban al asesino, a mantenerse en una doble alerta constante, me explico mejor: debía estar  vigilando que no se acerque nadie ni le observen y otro sentido centrado en su menester de extracción, eso con cierta prisa, para evitar los posibles testigos. Algo complicado realizar esas tareas, desde nuestro punto de vista, debió tener un escolta, compañero,  o como más convenga denominarle.
 Es casi seguro que, Jack el Destripador, tenga  alguna experiencia en el uso del cuchillo de cirugía, quizá un antiguo alumno de alguna academia de medicina. ¿Era un cirujano experto o un alumno de la escuela de medicina ansioso de conocimientos sobre anatomía humana?
Pese a los esfuerzos de diferentes cuerpos policiales para dar con el escurridizo y misterioso Jack el Destripador, nunca pudieron dar con el verdadero responsable, se hizo varias detenciones pero tuvieron que dejarles libres por diferentes motivos, unos por pruebas de coartadas y testimonios que defendieron la inocencia y otros, en este caso con posibles pruebas de su autoría, pero mientras estaban detenidos, hubo un asesinato más con el mismo método, corte en el cuello y destripamiento, por ello demostraron que su inocencia era probada.
Pero en esta historia, el método, lugar, víctimas, circunstancias…caen en el olvido con el tiempo dejando sólo una pregunta que, a fecha de hoy, la seguimos repitiendo en cualquier lugar, entrevista, estudio… ¿Quién era “Jack el Destripador”?
Aunque parezca absurdo para todos los lectores de este blog, a lo largo de la historia se han nombrado nada menos que casi 500 sospechosos, todos ellos han sido presentados por diversos testigos, estudiosos, historiadores, fuentes policiales, prensa, criminólogos,…
Sin embargo, al parecer la lista se reduce, según expertos, a poco más de 20. Paradójicamente, es una cifra muy alta para dar luz a un asunto complicado. Es posible, tal como opinan algunos expertos, que los asesinatos de Jack el Destripador, estuvieran protegidos por un o unos personajes con cierto poder de manipulación en los documentos oficiales para proteger la identidad. De ser cierta esta protección, estamos hablando de un personaje con cierta popularidad, autoridad y poderío en Londres incluso en el Imperio Británico.
Francis Tumblety, uno de los sospechosos.
Uno de los últimos nombres en aparecer en las listas es James Maybrick, se basan un viejo manuscrito de unas sesenta páginas, encontrado en 1991 en Liverpool, un distribuidor de chatarra, Michael Barrett. Este diario, a pesar de faltar páginas, cuenta con gran lujo de detalles, cinco asesinatos generalmente imputados al desconocido llamado Jack el Destripador. 
Este diario, para verificar su autenticidad,  fue confiado a un laboratorio de análisis. El resultado de estos estudios acreditó que el manuscrito en cuestión era de la época victoriana. Otro presunto hallazgo que aconteció  en 1993, sirvió para confirmar la autenticidad del diario atribuido a James Maybrick. Se trata de un reloj de oro, en cuya tapa metálica interior, estaban cinceladas las iniciales de las víctimas y la frase “Yo soy Jack”.
James Maybrick.
También fue analizado por expertos, que podrían datar de 1888, época en que acaecieron los homicidios en el barrio de Whitechapel.  Pese a estos descubrimientos, se dudan de la autenticidad, y se cree que es son objetos fabricados con el objetivo de estafar y lograr beneficios económicos.
Pero otra nota sorprendente en este caso que nos surge la supuesta responsabilidad al autor de la famosa novela “Alicia en el país de las maravillas”, Lewis Carroll, incluso atribuir  los crímenes a una mujer. John Morris, autor del libro «Jack el Destripador: la mano de una mujer»,  cree que fue Elizabeth Williams, la esposa del médico John Williams, al enterarse de que éste mantuvo un idilio con Mary Jean Kelly. Sus sospechas se basan en unos detalles en el escenario del crimen, al parecer se encontraron prendas de mujer que no pertenecían a la víctima. El hecho de que “Jack el Destripador” extrajera el útero a tres de sus víctimas y se ensañara sin tener contacto sexual con ellas, cuadraría a juicio de John Morris, con esta versión, pues la mujer del doctor no podía tener hijos. Se preguntarán quien era el médico John Williams: un galeno habría sido contactado por jerarcas del gobierno británico para poner fin a la amenaza de un chantaje contra la Corona que pretendían llevar a cabo las prostitutas Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Liz Stride, y Mary Kelly, por el rumor de que el príncipe Alberto Víctor de Clarence, segundo en la línea de sucesión, tuvo una hija clandestina con una plebeya, lo que suponía un escándalo en la corona británica.
Prínicpe Alberto. ¿Jack el Destripador?
Como podemos ver, son tantas las historias, son tantos los posibles culpables, tantas hipótesis, dudas, conspiraciones, aciertos y errores a los largo de más de 125 años que tiene este caso.
Pero si hay alguien que nos pueda marcar un sendero para no desviarnos en las pesquisas ni extraviarse en este laberinto, es Gabriel Antonio Pombo, escritor y ensayista sobre temas criminológicos, además de ser abogado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Uruguay. Una persona que, desde 2008, ha publicado libros y monografías sobre temas históricos, criminológicos y ha sido un invitado habitual en conferencias dedicadas al tema, además como hemos mencionado antes, de ejercer la abogacía en Uruguay, su país natal.

ENTREVISTA A D. GABRIEL A. POMBO:



D. Gabriel A. Pombo con una de sus ediciones.

-Un escritor sobre criminología, ¿debe tener pasión por el crimen o es algo que surge en la vida cuando algo nos atrae?

En mi humilde opinión, la clave radicaría en que el autor de estos temas esté dominado por una gran curiosidad y un poderoso afán de investigación. Esos deberían ser los motores inspiradores en un escritor de criminología que actué con seriedad y profesionalismo.

- D. Gabriel, el asunto legendario de Jack el Destripador siempre ha sido llamativo a la sociedad, quizá por su romanticismo que rodeaba la época, quizá por no conocer la identidad, quizá es llamativo por haberse alimentado de literatura y cine. ¿Cuándo se sintió atraído por este enigmático personaje?

En mi blog, y en múltiples entrevistas, he repetido que considero al de Jack the Ripper como el caso más enigmático y apasionante en la historia de la criminología mundial. Como tal, emana del mismo un siniestro e irresistible encanto que hechiza a aquellos que nos adentramos en su estudio. Yo (primero como simple lector y luego como investigador) no fui la excepción, y también quedé fascinado por este casi mítico asunto criminal.

 -Todos siempre preguntamos por el verdadero nombre de Jack el Destripador, pero en la actualidad sigue con su identidad en blanco. Bajo su observación e intuición además de gran conocedor del caso, de todos los nombres que han salido desde los inicios de los crímenes hasta hoy, ¿Quién tiene más papeletas para ser el auténtico destripador? ¿debemos apuntar a un simple sádico local o un personaje con una excelente educación y conocimientos?

Esta es la proverbial "pregunta del millón": ¿Quién fue Jack el  Destripador?  En mi parecer, no constituyó un personaje célebre, adinerado, famoso, ni poseedor de cualidades socio-económicas excepcionales. Con toda seguridad se trató de un habitante de Whitechapel que, empero, no era un bruto ignorante. Además, presumo (al igual que lo hizo el primer perfilador que opinó sobre este caso: el Dr. Thomas Bond) que era una persona con un trabajo estable y con familia a su cargo; prueba de ello es que no asesinaba en otra ocasión que no fuese en los fines de semana o días festivos.


-Se ha escrito y comentado mucho, acerca de un posible implicado, un miembro de la corte británica, que al parecer, dejó embarazada a una prostituta de Whitechapel. ¿Qué hay de cierto en estas hipótesis que genera este asunto?

La antes referida constituye una hipótesis mediática inspirada en la finalidad comercial de vender libros, periódicos y de realizar películas. Carece de toda base racional y no aporta prueba efectiva alguna.

-  D. Gabriel, divulgaron un estudio reciente, si no recuerdo mal, se basaron en el tipo de escritura, de que pudo ser una mujer. ¿Comparte esta idea? ¿Qué posibilidades caben?

Esta teoría (si puede llamársela así) resulta tan grotesca como la hipótesis de la conspiración monárquico-masónica a que se alude en la pregunta anterior. El asesino, fuera quien fuera, era un varón heterosexual; ello sin descartar en esta secuencia de homicidios la intervención de (al menos) un cómplice, o incluso de un victimario copycat.

- No  deja de ser curioso que las víctimas eran personas dedicadas a la prostitución en un barrio humilde, el barrio de Whitechapel, donde la pobreza, higiene y  recursos eran bastante limitados ¿Eligió a sus víctimas por su nivel de vida tan pobre y escaso valor e interés en la opinión pública o cree que fue un acto de venganza contra el oficio?

Jack el Destripador, previo a recibir este mote criminal, era apodado por la prensa sencillamente como "El asesino de Whitechapel", en atención al paupérrimo distrito del este de Londres donde -en el otoño de 1888- operó. Como ya señalé, estimo que el ultimador residía en el mismo distrito donde cometía sus tropelías. Era un psicópata con caracteres mixtos en su modus operandi. Sus asesinatos denotan rasgos propios del asesino serial organizado junto como rasgos propios del homicida secuencial desorganizado (clasificaciones éstas del gran criminólogo Robert K. Ressler). Es muy posible que matara a prostitutas pobres porque éstas eran las víctimas más fáciles. No descarto que tuviera rasgos propios del llamado "asesino misionero", y que en su perturbada mente creyera estar cumpliendo con una misión de "saneamiento social" cuando asesinaba a este tipo de féminas.


-Aquellas cartas que recibían las autoridades y medios de prensa, ¿Qué puede contarnos acerca de esto? Nosotros, el equipo AB&MP INVESTIGACIONES, dudamos de que sean auténticas, por el simple motivo de que no se sabe quién era Jack el Destripador, además, nadie conocía realmente su letra ¿Podemos decir que son auténticas? O por el contrario, debido a una atroz competencia por exclusivas en la prensa londinense,  ¿Fue un invento de la prensa sensacionalista de la época para generar ventas?

Los principales estudiosos del tema de la correspondencia atribuida a este criminal (casi doscientas cartas que se guardan en los Archivos Municipales de Londres y en los Archivos de Scotland Yard, respectivamente) son los ripperólogos británicos Stewarts Evans y Keith Skinner, autores del libro traducido al español: "Jack el Destripador. Cartas desde el Infierno", ediciones Jaguar, Madrid, España, 2002. Estos expertos ponderan que sólo podría ser veraz la misiva con el encabezado "From Hell" ("Desde el Infierno") remitida al Presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel, George Akin Lusk, el 16 de octubre de 1888. Podría ser cierta esta carta pues la misma arribó junto con una caja de cartón que contenía un trozo de riñón izquierdo. Los patólogos examinantes consideraron que ese órgano pertenecía a una mujer de más de cuarenta años afectada por una enfermedad inherente a los alcohólicos. A la víctima Catherine Eddowes (asesinada pocos días atrás, el 30 de septiembre de ese año), su matador le extrajo el riñón izquierdo. Esta infortunada mujer padecía de severos trastornos originados por el abuso del alcohol, y contaba al tiempo de su deceso con cuarenta y séis años.
Nuestro entrevistado,Gabriel A. Pombo, durante una conferencia .


 -Se han realizado cientos de estudios sobre la escena del crimen, observaciones, estudios forenses tanto aficionados como profesionales… ¿dónde está el error para no dar con el verdadero autor? ¿Protegían las autoridades a algún personaje de poder? Podemos decir, que eran ¿Crímenes de Estado?

No creo que hubiera un complot para proteger al perpetrador, pues ninguna prueba hay de ello. Cuando acontecieron esos homicidios la criminología estaba en sus inicios y se carecía de técnicas aptas para aprovechar las evidencias dejadas por un asesino que mataba sin tomar precauciones, abandonando a sus mutiladas víctimas en las calles. Han transcurrido ya casi ciento veintiséis años, y a este tétrico caso criminal cabe aplicarle la máxima expresada por el criminólogo Edmund Lockart de que: "El tiempo que pasa es la verdad que huye".  

- Lamentablemente, en pleno siglo XXI, salen imitadores de este siniestro personaje. ¿se ha convertido en una inspiración para muchos criminales de nuestro tiempo? ¿Hubo casos similares posteriormente?

No existieron casos de total concordancia, pues el paso del tiempo hizo que cambiasen las circunstancias. Si un victimario en serie quería salir impune no podía copiar exactamente el modus operandi de aquellos homicidios, pues hubiera sido rápidamente capturado. Imitadores tardíos, aun cuando no buscaran de modo consciente remedarlo, hubieron varios. Por sólo citar un ejemplo: el británico Peter Sutcliffe, alias "El Destripador de Yorkshire", que asesinó mujeres en la década del setenta de la centuria pasada.


- Por último, D. Gabriel,  tras mucho tiempo estudiando y observando el caso,  ¿Qué parte de su historia le ha llamado más la atención? ¿Ha llegado a sentir lástima o atracción personal por ese misterioso personaje denominado Jack el Destripador?

Como ya expresé, la atracción que este caso irradia me atrapó, al igual que lo hizo con muchos investigadores, estudiosos y aficionados. Ello me determinó a escribir dos libros y numerosas monografías y artículos. La historia, toda, de Jack el Destripador me resulta cautivante. El insondable enigma alcanza a todo cuanto se conoce al respecto. No me animo a destacar una anécdota por sobre otra. Sin embargo, advierto al lector que la historia de este célebre y macabro asunto criminal está tan plagada de mistificaciones y de añadidos que resulta difícil y ardua tarea distinguir lo real de lo ficticio.


- Gracias por mostrarnos sus excelentes conocimientos sobre este enigmático asunto, D. Gabriel, ¿desea añadir algo que desconocemos para los seguidores de este caso y, por ende, de este blog?


 Más que hacer hincapié en aspectos que se desconocen de este caso, vuelvo a la prevención realizada en mi última respuesta: son muchos más los añadidos efectuados mediante verdades a medias, mistificaciones y mentiras lisas y llanas que los hechos objetivos comprobados. Recomiendo al que quiera conocer los hechos, más que la ficción, libros de especialistas ingleses como el ya aludido Stewart Evans, y también las obras de Paul Begg y de Phillips Sugden. En castellano se han traducido excelentes trabajos. Por caso: "Recapitulación y veredicto" de Colin Wilson y Robin Odell, Editorial Planeta, Barcelona, España, 1989. Asimismo es muy recomendable "Otoño de Terror" de Tom Cullem, del cual hay varias ediciones. Este libro, aunque se publicó en 1965, mantiene vigencia y deviene fácil de leer. Este modesto autor uruguayo, a su vez, editó dos libros de no ficción: "El monstruo de Londres. La leyenda de Jack el Destripador" y "Jack el Destripador. La leyenda continúa", que pueden ser leídos gratuitamente en las plataformas digitales Scribd y Slideshare.

ENTREVISTA REALIZADA POR AB&MP INVESTIGACIONES.


Evidentemente , y sin lugar a dudas, que el caso "Jack el Destripador" siempre estará en la mesa de cualquier criminólogo. ¿Descubriremos algún día al autor o autores de estos sádicos crímenes?
Todo está abierto, querido lector, adéntrate en la niebla londinense con los ojos bien abiertos... entre sus sombras, quizá vague la figura de Jack el Destripador después de 125 años, oculto entre los callejones del barrio de Whitechapel...


Para aquellos que estén interesados en el caso, ampliar vuestros conocimientos os dejamos los enlaces dónde podéis leer gratuitamente los textos de Gabriel A. Pombo, así como su interesante blog personal, que no sólo nos escribe sobre este caso, sino otros crímenes que asombrarán a todos los lectores. No dejes de visitarlo.

http://pomboypombo.blogspot.com.es/


Y sus publicaciones, muy recomendadas por AB&MP INVESTIGACIONES, bajo la imagen de portada está el enlace dónde podéis leer ambas publicaciones gratuitas.
La leyenda de Jack el Destripador



Jack el Destripador, la leyenda continúa.
































El equipo AB&MP INVESTIGACIONES PARANORMALES queremos dar las gracias, por siempre, a D. GABRIEL A. POMBO,  por su interesante aportación, trabajo, y por supuesto, su disponibilidad a la entrevista para nuestro blog.
 ¡Gracias D. Gabriel!. 


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