LA SOMBRA DE JACK EL DESTRIPADOR, LA LEYENDA CONTINÚA...





Londres. Otoño de 1888. La humedad, el frío, la intensa niebla que parece absorber todo lo que rodea en su entorno, con este panorama inicial acudimos ataviados con un largo chaquetón de lana, clásico, pero de obligado vestuario para no desentonar en las estrechas calles, además de siniestras, del barrio de Whitechappel. 
Con paso firme sobre el suelo frío, un húmedo pavimento sucio, con muchos espacios llenos de barro, fuimos rememorando cada suceso que alteró la vida diaria de este populoso barrio londinense en aquel lejano 31 de agosto 1888, desde entonces todavía seguimos buscando ese tesoro, un grial llamado "identidad", en busca de la pista definitiva para saber quien fue el responsable que sembrar durante largos meses, un terror indescriptible en aquel mágico además de tenebroso Londres de la época victoriana.
Gabriel Antonio Pombo, todo un experto en mayúsculas, de las mayores autoridades en el legendario caso "Jack el destripador", autor de cientos de artículos sobre criminología, abogado con gran reputación en su país natal, y un servidor que le acompaña en esta aventura por el barrio de Whitechappel, Ángel Beitia, un aprendiz a su lado. Todavía descubriendo, buscando, indagando la vida nocturna de aquel Londres que cautiva, que rezuma un glamour apasionante en el interior de todos, niebla, luz mortecina de las débiles farolas de gas, carruajes de negro satén con viajeros extraños en su interior, angostas callejuelas que no sabemos dónde nos llevan, muchas sin salida, sensuales mujeres salen a nuestro paso acicaladas con un llamativo y vivo maquillaje ofreciendo sus servicios carnales, miradas sombrías, desconfiadas en cada esquina, de aristócratas perversos, de peleas nocturnas, de alcohol casero, de partidas nocturnas clandestinas...un recorrido pausado que realizamos ambos, trasladándonos, por unos instantes, a aquella época del imperio británico en su máximo esplendor....¿Que queda todavía vivo de aquellos sucesos en Whitechappel desde 1888?
Durante este virtual paseo que realizamos ambos, tuvimos tiempo en rememorar anécdotas, curiosidades,dudas, nombres,..¿tanto acapara este caso tan mítico que todavía no se ha logrado resolver?
La noche en el barrio de Whitechappel causa respeto, había que andarse con mil ojos, la visibilidad en la noche no era  la mejor, pero la compañía de Gabriel A. Pombo te aporta una garantía de conocer el terreno. 
Una pausa en nuestro paseo, en silencio, ambos estábamos  junto a la puerta del edificio que falleció Mary Jane Kelly, posiblemente la última víctima del temido y enigmático "Jack el destripador", aquí, en este lugar, parece ser que se acaba con la leyenda, quedándose detenida para siempre en el tiempo, congelada hasta que la ciencia, la fortuna o el esfuerzo de los investigadores posteriores consigan descifrar el enigma. Posiblemente, "Jack el destripador", se cansó de tanto sadismo desmesurado, o quizá falleció posteriormente sin descubrir las autoridades que era el auténtico asesino que asolaba el barrio de Whitechappel, pareció que el 9 de noviembre de 1888 fue el punto y final del caso.
Allí en Former Dorset street, entramos juntos en la lúgubre habitación  nº 13,  reflexionamos por unos instantes observando cada esquina de este minúsculo apartamento, observando con cierta repulsión la escena del crimen, un olor nauseabundo, de sangre fresca, a entrañas. Una imagen desoladora, un cadáver abierto en canal sobre una estrecha cama, un rostro desfigurado con crueldad, el color rojo teñía todo el espacio del pequeño apartamento que solía arrendar John McCarthy a la masacrada, sin escrúpulos, abandonamos el lugar tras ver como iban llegando las autoridades, con cierto asombro ante lo que acabamos de presenciar iniciamos las primeras preguntas apoyados, como buen británico, sobre un paraguas cerrado a modo de bastón que siempre llevábamos en mano...la leyenda de Jack el destripador todavía sigue viva, y de ello damos fe...


-  Jack el Destripador,... la leyenda continúa, tras más de 125 años buscando soluciones, pruebas, hipótesis,buscando entre oscuros callejones, sus discutidas pistas...¿Se sigue en la actualidad descubriendo nuevos datos de este caso? O por el contrario. ¿estamos dando rienda suelta a nuestra imaginación con pruebas erróneas?
- La presencia ominosa de Jack el Destripador continuará dando vida al mayor misterio de la criminología mundial. Su historia contiene todos los ingredientes para ello. Se contextualiza en una época -la victoriana- que se ha instalado en nuestro inconsciente colectivo. Seguiremos evocando la bruma del Londres de fin de siglo XIX, los coches tirados por caballos, las callejuelas mal iluminadas con farolas a gas, las prostitutas y, sobre todo, nuestro temor a lo desconocido; al peligro que sentimos que nos acecha en las sombras. Visto desde esta perspectiva, resolver el viejo arcano de: ¿Quién fue este asesino?, tal vez en verdad no importe tanto.
Gabriel y yo volvimos a mirar por última vez, el cuerpo destrozado de Mary Jane en una posición grotesca,  lo único que nos quedará en el recuerdo de esta persona que ejercía la prostitución en el barrio de Whitechappel, como sus compañeras, que también, lamentablemente, fueron víctimas anteriormente en manos del mismo sanguinario personaje.
- Emily Holland,Mary Ann Nichols, Catheryne Eddowes....todas estas víctimas ejercían la prostitución en las angostas y oscuras calles de un barrio londinense, conocido como Whitechappel. ¿Se conocían entre ellas?
- Comienzo la narración de mi libro "Jack el Destripador. La leyenda continúa" con la aparición de la prostituta Emily Holland, y recreo el diálogo que mantuvo con Polly Nichols horas previas al homicidio de esta última (en la madrugada del 31 de agosto de 1888). Pero Emily no fue asesinada por el victimario serial del este de Londres, sino que se trató de un personaje secundario e instrumental en la trama. En cuanto a las otras mujeres que mencionas: Mary Ann "Polly" Nichols y Catherine Eddowes, ciertamente constituyeron dos de las víctimas llamadas "canónicas". No obstante, no obra evidencia alguna de que se conocieran entre sí, como tampoco existen pruebas de que se conocieran entre ellas las restantes presas humanas de ese criminal.
- Supongo que dadas las circunstancias de aquella época, no todas tenían un domicilio fijo, sino que dormían en un albergue pagando una parte de sus ganancias del día a ello, pero parece que hay algunos puntos que les acusan de "morosas", no atendían sus pagos con la casa. ¿Podemos especular con un ajuste de cuentas con los propietarios de los albergues? Quizá, contrataron a la persona equivocada, un sádico sin escrúpulos, y sanguinario.
- Las  hipótesis que incluyen como ejecutores de esas desventuradas féminas a integrantes de bandas de extorsionistas o de proxenetas; así como a sicarios contratados para eliminarlas (por el motivo que fuese), considero que carecen de todo asidero y, por lo mismo, tales sujetos nada tuvieron que ver con el trágico destino que recayó sobre aquellas.
- Y si propongo la hipótesis de que sea una batalla oculta entre callejones, por intereses de los explotadores sexuales, por hacerse por el control de la noche en el barrio, eliminando las mejores chicas de la competencia ¿Es posible que exista algún indicio?
- No existe evidencia alguna de tal cosa. Por lo tanto, también esta conjetura podría dejarse de lado sin esfuerzo.
- Sr.Gabriel, ¿cómo nos describiría el ambiente del barrio de Whitechapel en aquellos tiempos? ¿Como era el día y la noche allí?
- Ciertamente no era un lugar donde ni tu ni yo quisiéramos vivir. Era muy sórdido; pero aún así no resultaba más violento que otras regiones de Inglaterra. Y eso que a finales del siglo XIX este país era el más poderoso del mundo.
La aparición del asesino en serie Jack el Destripador le aportó al distrito de Whitechapel su triste mala fama. Pero esto sólo fue así porque ese criminal tuvo en ese lugar su coto de caza y desarrolló allí su modus operandi homicida.
No quiere decir que en Gran Bretaña no operasen otros asesinos seriales en ese momento histórico. 
Por caso, también causó estragos el tildado: "Asesino del Torso de Támesis". 
Este último no fue tan mediático como Jack the Ripper y su sangrienta saga deviene menos conocida. Actuó en dos períodos, a saber: primero en 1873 y 1874, y luego en un segundo ciclo desde 1887 a 1891.
Mataba en otras zonas de Inglaterra y, por lo general, se deshacía de los descuartizados cadáveres femeninos arrojándolos al río Támesis.
Y es evidente el ambiente que nos relata, en nuestro viaje virtual pude constatarlo, el barrio de Whitechappel te genera una cierta incomodidad, de inseguridad...decidimos continuar nuestro itinerario por aquel Londres victoriano, donde abundan tabernas de mala reputación, clubs privados para aristócratas sedientos de alcohol, lujuría y frenesí sexual...nos detuvimos en el pub Ten Bells, degustando un pequeño vaso de ginebra, pudimos ver el ambiente sórdido, mísero y pobre, al parecer este local era frecuentado por varias de las víctimas de Jack el Destripador...
- Con tantas tabernas, clubs privados y prostíbulos...¿Los crímenes se producen con las tabernas ya cerradas?
-Volviendo a los crímenes de Jack, este victimario posiblemente acechaba a las meretrices en esos antros que tu refieres, y las seguía cuando salían de ellos. Se supone que las abordaba fingiendo ser otro cliente más, con lo cual se ganaba su confianza y las agredía de improviso. Pero estamos en el terreno de la especulación. Lo único seguro es que ese ultimador serial mató cuatro mujeres en las calles y a otra dentro de la miserable habitación donde aquella vivía y atendía a su clientela.
- Sucedieron tantas cosas posteriores a los asesinatos que nos faltarían horas y cientos de hojas para relatar cada acontecimiento. Pero hubo unos cuantos que destacan en la historia de Jack el Destripador, "la historia del mandil de cuero" que se detuvo a John Pizer. Su detención alteró a los habitantes de este barrio¿Que pasó realmente con esta leyenda,que hay de cierto?
- John Pizer era un zapatero de origen judío que residía en la zona  de los asesinatos. Lo apodaban "Mandil de Cuero" porque habitualmente portaba el delantal que usaba para su oficio. Era un individuo con malos antecedentes. Había agredido verbalmente a prostitutas; y en el más grave de tales ataques blandió un cuchillo para amedrentar y requerir dinero a una de ellas. La prensa había dado pábulo a un tipo de sospechoso que coincidía con sus características y por eso se lo arrestó. Para su suerte cuando asesinaron a Polly Nichols un gran incendio se desató cerca de dónde Jack mató a aquella mujer. Entre los curiosos que miraban la conflagración estaba John Pizer y hubo testigos que así lo declararon en el juicio. El juez de la encuesta judicial (Dr. Wynne Baxter) comprobó la veracidad de esos testimonios exculpatorios y ordenó su liberación.
- Entre otro suceso que causó un serio revuelo en el barrio de Whitechappel, fue cuando encontraron una pintada en una pared acusando a los judíos de los crímenes. Creo que fue un autentico problema para la policía.¿Como acabó  este tumulto? ¿Se creó el "Comité de vigilancia de Whitechappel" por estos problemas?
- El Comité de Vigilancia de Whitechapel se creó por la preocupación de comerciantes a quienes les mermaron las ventas de sus negocios, pues las mujeres raramente salían de noche (y tampoco de día) aterrorizadas por la creciente ola de crímenes. La mayoría de de los miembros del Comité, incluido su Presidente George Akin Lusk, eran judíos. Esta asociación civil de autodefensa se formó tras el homicidio de Annie Chapman, el 8 de setiembre de 1888. 
La pintada sobre la pared del edificio de la calle Goulston que decía "Los juwes (no judíos sino juwes, palabra sin significado) son los hombres que no serán culpados por nada" fue hallada tras el doble crimen de la madrugada del 30 de setiembre de ese año.
Felizmente no ocurrió ningún tumulto cuando se descubrió aquella pintada. No hubo problemas, en parte porque el jefe máximo de la Policía Metropolitana, General Charles Warren ordenó borrar ese graffiti, y el mismo no adquirió conocimiento público. 
Es cierto que la población estaba indignada por estos asesinatos y hubieran hecho justicia por mano propia si capturaba al culpable. Por ejemplo, cuando en febrero de 1891 se detuvo al presunto homicida de la prostituta Frances Coles la policía salvó al sospechoso del linchamiento.
Pese a todo, no hay registro de que la gente apedrease sinagogas o destruyeran locales judíos.
Animados por la ronda de ginebra,una bebida que a comienzos del siglo XVIII era bastante común que en Londres se destilase ginebra de forma casera, debido a la facilidad del proceso. En algunos casos se ha llegado a añadir aguarrás, incluso se llegaba a incluir ácido sulfúrico durante la destilación, con el objetivo de resaltar el aroma. Estas y otras variaciones terminaron dando lugar a miles de envenenamientos que contribuyeron a diezmar la población de las barriadas menos favorecidas de la capital inglesa, como el propio barrio de Whitechappel.
Abandonamos el local, escandaloso, lleno de personas con escasos recursos, salimos de nuevo a las oscuras calles, sórdidas, misteriosas, para continuar nuestra ruta, el sonido de nuestros pasos se acrecentaban por efecto del eco en una angosta calle. Nuestras alargadas sombras se confundían al juntarse con la pobre luz que emanaba aquellas farolas de gas...nos detuvimos, girando sobre nuestros talones e intentar vislumbrar  en la negrura impenetrable de estas estrechas calles, con la sensación de estar siendo perseguidos por un extraño personaje a nuestras espaldas, una extraña figura esperaba alzada, refugiándose en una esquina con llamativo un sombrero de copa, pero no logramos ver sus rostro, sólo era un telón negro bajo la visera de de su sombrero...en aquel reducido espacio, casi sin salida, era conocido como Hambury Street, el lugar dónde Annie Chapman dejó su último aliento, seguramente aquel siniestro personaje que tratamos de darle un nombre, una identidad, ...está al acecho de nuestros pasos. Nosotros, Gabriel y yo, continuamos nuestra entrevista con la niebla de compañía....
- A Jack el Destripador es casi imposible ponerle un nombre. Incluso se piensa que no es un personaje, sino varios. Cada vez que se asesinaba a una mujer, corría la voz en pocos segundos con un nombre: "el destripador". Todo el barrio estaba convencido de que actuaba el mismo personaje, yo pregunto ¿Cabe la posibilidad de que sean más "destripadores", más personas?
- No puede descartarse la intervención de cómplices, y tampoco de "copycats".
- La policía, Scotland Yard, tenía prisa por dar con un nombre y apellido, detenían un personaje erróneo contínuamente, acumulaban ciertos errores en la investigación,...¿Alguien tiraba de los hilos desde dentro? ¿Es posible que el siniestro Jack el Destripador tenga un conocido de cierto rango en el cuerpo británico, un "topo"?
- Mi opinión es que si Scotland Yard hubiera podido aprehender al responsable lo habría hecho, y se hubiese librado así de la humillación pública a que la sometió la prensa. No haberse valido de un "cabeza de turco" habla bien de la policía inglesa.
- Para rizar el rizo, se perdieron muchos papeles y documentación acerca del caso de los crímenes de Whitechappel, ¿Casualidad o interés por alguna mano poderosa?
- Más que casualidad o la intervención de alguna "mano negra", creo que fue el peso de la historia y el transcurso del tiempo la razón de que desaparecieran tantos registros. Mucho material se perdió en el caos provocado por los bombardeos de la aviación germana durante la Segunda Guerra Mundial.
- ¿Nos puedes explicar una etiqueta que se les colocó a varias víctimas como "Víctima no canónica"? ¿Que significa esa denominación? 
- De "canónicas" se tilda a aquellas presas humanas que los expertos estiman de segura, o casi segura, autoría de este homicida, en atención esencialmente al modus operandi utilizado a la hora de finiquitarlas.
Ellas son Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly.
Ocurrieron otros crímenes en el distrito con similar tipo de víctima y modus operandi diferente, pero no tan antagónico, por lo que eventualmente el mismo matador pudo también haber eliminado a estas otras mujeres.
Ellas son las- redundantemente -denominadas "victimas no canónicas". Básicamente se trató de Martha Tabram, Alice McKenzie, Frances Coles y Carrie Brown; cuyos tristes desenlaces también recreo en mi libro.
- Carl Feigenbaum, es uno de los nombres que han colocado como identidad de Jack el Destripador, muchos defienden esa idea, pero no hay pruebas suficientes, además murió en la silla eléctrica ¿Debemos creer en este personaje, quien era realmente?
- Carl Feigenbaum ocupa un lugar importante en mi libro pues lo propongo como un prototípico asesino psicópata. Este delincuente cuenta con un perfil plausible para haber sido Jack el Destripador. Si pudiera acreditarse, fuera de dudas razonables, que efectivamente estuvo en Whitechapel cuando acaecieron los homicidios se consolidaría como un firme sospechoso. Lamentablemente, la prueba en su contra no es concluyente ni mucho menos.
-   Voy a añadir un personaje de origen ruso Vasili Konozlov, un personaje que odiaba la prostitución, le gustaba hacer sufrir a las personas, barbero-cirujano...acusado por la policía zarista en un documento de 1909 de asesinar en Paris (1886), en Pertogrado (1891) y en Londres, cinco mujeres en 1888. Vestía ropas femeninas cuando fue detenido, falleciendo en el manicomio en 1908 ¿Una teoría más en la identidad? ¿Una persona que descargaba su ira en las mujeres?
- El personaje que mencionas nunca existió. Se trató sólo de una ficción literaria nacida de la imaginación del escritor Donald McCormick, autor de "The identity of Jack the Ripper" (Editorial Jarrolds, 1959, Londres, Inglaterra).

- Jack el Destripador, seguía alguna pauta en sus crímenes, o las elegía al azar?
- Seguía claramente -y rígidamente- un patrón conductual en sus crímenes. Era un psicópata con un modus operandi muy consolidado, lo cual no es tan habitual como pudiera parecer, pues el estudio de los asesinos en serie nos muestra que en realidad varían bastante su modus operandi, y lo cambian adaptándose a las circunstancias. 
Al menos los homicidas más "exitosos", aquellos que evitan la captura, se caracterizan por alterar sus tácticas criminales para hacer bajar la guardia a quienes agreden y burlar el acoso policial.
Jack the Ripper no elegía a sus víctimas al azar. Se especializó en un "tipo" o "perfil" de víctima muy definido: prostitutas.
Si sus presas humanas no hubieran resultado las cinco infortunadas canónicas hubiesen sido otras mujeres de similar condición.
Volvimos sobre nuestros pasos, desde el lugar que Annie chapman dejó su vida, en aquel oscuro rincón, alejado de miradas curiosas, era un lugar perfecto para dar rienda suelta a cualquier obscenidad, era complicado que existiera algún testigo en aquel rincón, estaba alejado de miradas curiosas, las ideas de actividades satánicas empezaban a ocupar nuestras mentes...
- Magia negra,satanismo,actividades demoníacas estas palabras nos asustan un poco, nos causan cierto respeto ¿asesinatos rituales por encargo? ¿esoterismo? ¿Ofrendas de órganos a deidades satánicas? ¿Que piensa de esta idea?
- Abordo el asunto de la magia negra en un capítulo que titulé "Jack. El asesino satánico". 
Allí el personaje cardinal es Robert Donston Stephenson, un charlatán practicante de magia negra y cultos demoníacos. 
Sin embargo, tampoco en su caso hay pruebas de que fuera el Destripador. Lo incluyo en mi libro porque es un personaje exótico y fascinante, al cual otros autores dedicaron mucho estudio y lo propusieron para la identidad de este asesino serial.
- Mary Jane Kelly, la última víctima, supongo, ¿Interrumpió sus terribles asesinatos por la presión mediática o cumplió finalmente su objetivo?
- Estos homicidios experimentaron un "crescendo" vesanico a medida que se fueron sucediendo.
El crimen de Mary Jane Kelly, consumado el 9 de noviembre de 1888, fue el quinto de la serie y tal vez fuera realmente el último de todos. Pero, como ya vimos, este ejecutor pudo seguir matando. 
Tal vez su modus operandi no fue entonces tan notorio, sobre todo al denotar menos saña en esos asesinatos posteriores.
Pero ¿quién sabe? quizás ya no evisceraba, y se limitaba a inferir tajos como hizo con Alice McKenzie (julio de 1889) y con Frances Coles (febrero de 1891)  porque estaba debilitado por padecer alguna enfermedad (por ejemplo, sífilis). O puede ser que muriese o que lo apresaran por causa de otros delitos después de ultimar a Mary Jane Kelly.
No se puede saber a ciencia cierta. Se trata de otro más de los enigmas de este apasionante caso. 
- Hay una leyenda curiosa, de finales del siglo XIX, se creía que las retinas de los muertos conservaban la imagen de la última persona que vieron antes de morir. De ahí que Scotland Yard fotografiara los ojos abiertos de Mary Jane Kelly para identificar al asesino, lógicamente es algo improbable. ¿Hubo más historias extrañas para dar con el asesino, intervención de videntes, espiritistas,...?
- Sólo en obras de ficción que leí sobre el tema se alude la escena donde la policía o los forenses fotografían los ojos de las difuntas para averiguar si en sus retinas guardaban la imagen del homicida. El dato no responde a la realidad. En ninguno de los muchos libros serios que indagué se incluye esa versión. 

En cuanto a videntes que persiguieron al asesino, se trata de otro cuento.

Robert James Lees fue un afamado espiritista que llegó a integrar el séquito de la Reina Victoria. Este hombre pretendió haber perseguido "psíquicamente" al Destripador. Pero Lees era un personaje mediático que buscó lucrar fomentando esa anécdota.
La verdad fue que Scotland Yard nunca hizo uso de sus servicios en la investigación, ni de los de ningún otro medium o iluminado.
- Imagínese Sr. Gabriel, que tras una ardua tarea, da con el nombre, apellido e imagen real del verdadero Jack el Destripador. ¿lo haría público? O quizá¿ lo guardaría como un secreto, como una satisfacción personal, para que nunca se apague el misterio, su leyenda...?
- Jack el Destripador sólo puede ser identificado a través de obras de ficción. Transcurrieron 126 años de sus crímenes y aquí se volvió más cierto que nunca el axioma del criminólogo Edmond Locard de que "El tiempo que pasa es la verdad que huye".
Por lo tanto, amigo Angel, tu pregunta es especulativa e irreal. 
Pero en tren de imaginar, te contesto así: si descubriese la identidad de este asesino presentaría las pruebas ante la opinión pública para que ella decidiera, Pero no lucraría, no haría negocio con ello. Lo haría como aporte a la criminología, y nada más.
- Por último, Sr. Gabriel, cuando veremos su obra actualizada sobre este caso tan legendario. ¿Que nos encontraremos entre sus páginas?
- En la actualización no faltará aludir a las últimas hipótesis surgidas luego del 2010, cuando concluí la primera edición de "La leyenda continúa". Ello incluye la teoría que criticara en la última nota que me concediste en este sitio web; o sea, la de Russell Edwards, con su famoso chal, sus análisis de ADN, etc. 
De todo modos, el sospechoso Aaron Kosminski merecía un tratamiento mayor al que le dedique en mis anteriores libros y aquí se lo otorgo.
También habrán referencias sobre el misterio de los torsos del Támesis, o el "Asesino del Támesis", que creí que valía la pena hacer, dada la innegable vinculación de este asunto criminal con el caso de Jack el Destripador.
De repente, tuvimos que arrimarnos a un lado, junto a una solitaria farola de gas, como si de un refugio se tratara, pues se acercaba con estrépito, con un ritmo desenfrenado, una brillante carroza azabache,  tirada por dos veloces caballos que no desentonaban en su conjunto, dejando las fuertes pisadas de sus herraduras, así como las enormes ruedas que rotaban con fuerza sobre el barro,salpicando muy cerca de nosotros, fue raudo el paso de esta diligencia, pero a ambos nos fue suficiente para poder ver tras el visillo desplazado de la ventanilla, un rostro, pese a la oscuridad reinante,un rostro desafiante, una mirada profunda que nos heló la sangre, fue un instante tan extraño, tan pausado, desafiando el paso del tic-tac del reloj, que el misterioso viajero alzó su mano a su sombrero de copa, una mano enguantada, a modo de saludo cortés hacía nosotros, de repente sonaba un silbato
 la tenebrosidad del barrio de Whitechappel, las alarmas se encendían entre los policías, los Bobbies, como cariñosamente se les conocían,  que hacían turno esa noche. ¿Otra víctima de Jack el destripador? ¿Era ese personaje que vimos en el  carruaje el auténtico asesino ritual?...quien sabe, lo único que podemos asegurar nosotros, es que la leyenda nunca muere, la leyenda de Jack el destripador sigue más viva que nunca...y Sir Arthur Conan Doyle, frente a nosotros, en la otra acera, tomando nota...







Nuestro entrevistado Gabriel A. Pombo.





Mi más sincero agradecimiento a Gabriel Antonio Pombo, por su disponibilidad, apoyo, y por supuesto, sus enormes conocimientos sobre este caso que tanto nos encandila a los amantes del misterio y, por ende, la criminología.
Si desean saber más sobre este entrevistado no duden en visitar su página personal haciendo "clic" sobre su nombre. GABRIEL A. POMBO .
Recuerda que tienes la posibilidad de leer sus trabajos publicados en su web.













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