El objetivo principal de este blog, es darnos a conocer como personas que cada día se levantan a luchar por la vida, como cada uno de todos vosotros, los que tengáis el gusto de leer nuestro blog, podréis ver que somos personas normales, con nuestras familias, nuestros trabajos, nuestras adversidades en la vida, pero con una inquietud algo diferente a muchos de vosotros, o tal vez, bien es cierto que muchos las tenéis pero por el que dirán, el no encontrar personas que os puedan acompañar etc., pues no emprendéis este maravilloso viaje hacia el misterio, lo insólito, lo inexplicable, lo paranormal, el escuchar las citadas palabras anteriores ya de por sí, a muchas personas les causa respeto, hablar de ello en sociedad casi es un tema tabú, lo primero que les viene a la cabeza es que “estamos locos” dejándonos en una indiferencia absoluta, casi nos hacen rozar el ridículo, por atrevernos a inmiscuirnos en una conversación de estas características, pero a pesar de todo esto nosotros si tuvimos el empuje de hacer realidad nuestras ilusiones e ir en busca de la verdad, ir en busca de respuestas…¿crees que las conseguimos? Compartiremos contigo todas nuestras experiencias vividas antes, durante y después de nuestras investigaciones, queremos ser para ti un testimonio vivo, real, algo cercano a ti, compartiremos anécdotas buenas, malas, queremos transmitirte nuestras frustraciones en este campo, nuestra desesperación, nuestras tristezas, nuestras alegrías que han sido muchas, la suerte que hemos tenido al tomar esta decisión de formar un grupo de investigación paranormal, ¡¡ te diré, porque!! Hemos encontrado de todo en nuestros viajes de lo malo lo peor y de lo bueno lo mejor quedándonos con lo bonito de cada circunstancia, no sólo somos compañeros de viaje, somos amigos, familia, somos humanos sencillamente, nos enfadamos, reímos, lloramos, sentimos del mismo modo que tú que me estas leyendo, quizá por curiosidad, por reírte de nuestro grupo por lo que sea que hayas entrado en este blog, estamos enormemente contentos y agradecidos, porque aunque tú no te des cuenta y pienses “voy a ver que escriben estos…” sin darte cuenta, dentro de ti hay algo que te ha impulsado a que lo hagas, quizá ese algo ahora mismo te este observando, este a tu lado, detrás de ti, es el que te ha susurrado entra, entra… y ahora te preguntamos nosotros ¿y tu, estas listo/a para entrar? ¿Te apetece o estas inquieto/a?

Decidas lo que decidas, te adentres en nuestro blog o no, te seguimos dando las gracias y sigues estando invitado para que en el momento que tu lo decidas, seas participe de nuestro equipo de investigación paranormal AB&MP, te prometemos que no nos vamos a guardar nada y siempre contará con todos vosotros, vuestras ideas, opiniones, vuestros agradecimientos, vuestras criticas, sea como fuere que lo hagáis es lo que nos ayudan a seguir adelante en busca de la verdad, GRACIAS a cada uno de todos vosotros.

Así pues, abrimos la puerta de este blog dando inicio a nuestras investigaciones siendo ellas gran parte de nuestro tiempo, entre casas abandonadas, casas encantadas, hospitales, ermitas, santuarios, monasterios, iglesias, camposantos, campos de concentración… todos estos lugares ya, aletargados, apaciguados, reposando en el tiempo nos muestran en infinidad de ocasiones que un día fueron el auge de éxitos y también de desgracia hoy impregnado en sus paredes, queriendo llamar la atención con voces, lamentos e hilaridad, que nuestros oídos no captan pero, captan nuestros equipos, ¿existe, el otro lado? Contéstame después de visualizar nuestras investigaciones, adéntrate con nosotros ¿te apetece?... Síguenos, cruza con nosotros el umbral del misterio,...Bienvenido.

LA IDENTIDAD DE JACK EL DESTRIPADOR ¿CERCA DEL PUNTO FINAL?


El último crimen de Jack el Destripador, un personaje que todavía tiene en jaque a los investigadores desde 1888, supuso el inicio de una carrera para lograr dar con la verdadera identidad del responsable que aterrorizó las calles del barrio londinense de Whitechappel. Un asesino en serie que acabó, al menos, con cinco mujeres mediante un método sanguinario y horrible: eviscerando a sus víctimas. Mary Jane Kelly fué su última víctima, ensañándose con ella con una brutalidad inhumana.

Y ahora, tras el fiasco de un investigador que trató de vendernos una exclusiva con ADN por medio, Russel Edwards, que afirmaba tener el chal de Catheryne Eddowes, una de las víctimas, surge una nueva noticia en el diario británico "Daily Telegrahp".
Una teoría ideada por el doctor Weston Wynne-Davies podría dar respuesta a las dos incógnitas anteriores, donde este británico ha señalado que Jack el Destripador era realmente un periodista llamado Francis Spurzheim Craig que solo pretendía asesinar a Mary Jane Kelly (su esposa) y utilizó el resto de muertes para enmascarar su venganza. Está tan seguro de su teoría, que ha logrado un permiso judicial del ministerio de justicia del Reino Unido para exhumar los restos de Mary Jane Kelly y realizar un análisis del ADN. ¿Por qué Mary Jane?


El Dr.Wynne-Davies afirma ser el sobrino nieto de la prostituta asesinada, algo que quiere confirmar mediante un análisis comparativo de su ADN y el de los restos deMary Jane Kelly. Para ello, ya ha obtenido un permiso específico del Ministerio de Justicia británico. De llevarse a cabo esta exhumación, esta sería la primera vez que se desentierren los huesos de una de las mujeres asesinadas por Jack el Destripador.
Siguiendo con la teoría del Dr.Wynne-Davies, piensa que el periodista mencionado, Francis Spurzheim Craig, quiso vengarse de Mary Jane Kelly cuando supo que ésta había vuelto a ejercer prostitución en las calles del barrio de Whitechappel poco antes de que ambos contrajeran matrimonio en 1885. Al parecer, consideró esto como un ultraje a su honor y decidió acabar con su vida de la forma más horrible posible.
Sin embargo, para no levantar sospechas, preparó todo con cierto esmero para no despertar sospechas hacia su persona, asesinó en primer lugar a cuatro de sus compañeras de profesión. Así habría logrado, en principio, que la policía metropolitana no sospechara de él. A su vez, este investigador afirma que Jack el Destripador también fue el mismo periodista que filtraba la historia a la prensa para, así, como muchos detalles exclusivos.

Pero no vamos a ceñirnos si es real toda esta teoría, entre tantas que tenemos, algunas fantasiosas. Para ello AB&MP INVESTIGACIONES decide consultar, una vez más, al mejor experto sobre este caso, Gabriel Pombo, cuyas opiniones son muy respetadas en el campo del estudio del caso Jack el Destripador.
Una entrevista realizada por Ángel Beitia para los seguidores de este blog, y por ende, el mito de Jack el Destripador, yo he esperado varios días para seguir la corriente de opiniones vertidas sobre esta noticia, pero ninguna me ha convencido, tal como conozco el caso y sus recónditos secretos, no he dudado en ponerme con una persona que respeto su labor sobre este caso, con ideas que compartimos, y entendemos el caso con la sinceridad más plausible.

- Gabriel, ¿Que fue lo primero que pasó por tu cabeza al enterarte de esta noticia en los medios?

- Curiosidad y expectativa, al igual que calculo habrán experimentado todos los entusiastas de este célebre caso policial. Y, además, sentí el deseo de irme enterando de los máximos detalles posibles; lo cual aquí se verificó primero al ver los comentarios que en torno a esta primicia salieron en la prensa y, finalmente, al leer el texto de la obra en formato digital.

- Antes de lanzarnos a la entrevista y dado que nuestr@s lectores están un poco desorientados, ¿quien es el dr. Wynne Weston-Davies?

- Es un médico británico jubilado. Un hombre mayor y, en apariencia, intelectualmente sólido. No se trata de un escritor profesional. Estaríamos ante un investigador ocasional del caso Ripper, de acuerdo a sus propias palabras. Se habría sumergido en el arcano del mayor asunto criminal victoriano por pura casualidad.
Dr. Wynne Weston-Davies
Conforme explica en su ensayo, unos diez años atrás acudió a los Archivos Municipales de Kew en busca de documentación en pos de ir reconstruyendo su árbol genealógico.
En esa institución se tropezó con un problema al identificar a su tía abuela paterna, a la cual él conocía bajo el nombre de Elizabeth Weston Davies. Los documentos registrales de su estado civil arrojaron que el segundo apellido de dicha señora no era Davies sino Jones. pues antes de casarse declaró ser de estado civil viuda.

- ¿Conoce o ha estudiado la posibilidad que afirma el Dr. Wynne Weston-Davies que el periodista de aquella época, Francis Spurzheim, fuera la identidad definitiva de Jack "the ripper"?

- Francis Spurzheim Craig fue un periodista que ofició de reportero para periódicos ingleses de mediana talla, y en algún momento llegó a ocupar el cargo de Director de alguno de ellos. Comenzó en esta actividad bastante joven tras volver de una breve estadía en los Estados Unidos entre los años 1874 y 1876. Este último dato posee cierto valor para la teoría del doctor Weston Davies, porque el ensayista sugiere que las cartas atribuidas al asesino fueron creación de ese hombre. Como en el texto de esas misivas lucían americanismos, especula que ellos se debieron a que a Spurzheim Craig se le pegó el gracejo yanquí e, inadvertidamente, dejó así señas que lo delataban.
Pero contestando concretamente tu pregunta, te diré que el citado personaje deviene es un completo desconocido en la historia oficial ripperiana. Nunca nadie antes lo había candidateado para asumir la identidad de Jack, y ni siquiera se sabe que le cupiera intervención alguna, ni aún la más nimia, en las alternativas de este caso criminal.
Sólo contamos con las afirmaciones del autor, quien asegura que ese sujeto participó cubriendo las noticias provenientes de aquellos asesinatos. En la obra no se allegan pruebas al efecto; sólo especulaciones.
Véase, como ejemplo, que de una viñeta que ilustra la audiencia judicial por el crimen de Annie Chapman el autor infiere que uno de los periodistas que en ella aparecen es su sospechoso.
La base de su aserto radica en que el rostro allí dibujado sería semejante al del padre de Craig, de quien sí se poseen fotografías. Es decir, demasiada especulación para mi gusto.

- Las teorias que se aferra ese doctor, es que ese periodista era el esposo de una de la mujeres asesinadas, Mary Jane Kelly. ¿Esto es cierto? ¿Estaba casada Mary Jane?

- El doctor Weston Davies ofrece pruebas gráficas de los registros de estado civil de una señora de nombre Elizabeth Weston Jones donde figura que se casó en la Nochebuena de 1884 con un señor llamado Francis Spurzheim Craig. Ella contaba con veintiún años por entonces y él con cuarenta y siete. También consta que el flamante marido pidió el divocio muy rápido. Adujo que el 19 de mayo del siguiente año de 1888 fue objeto de adulterio por cuenta de la chica. Suministró pormenores tales como el número de puerta de la casa de citas en la cual ese dia la vieron entrar en compañía de un muchacho. A más abundamiento, el adulterio se produjo a escasas cuadras del hogar conyugal.
Esto es todo cuanto documentalmente nos aporta el teórico.
A partir de allí, suposición tras suposición, plantea que la joven se convirtió en meretriz y terminó trasladándose al paupérrimo East End bajo un alias: Mary Jane Kelly. Cree que Spurzheim Craig entabló el divorcio por orgullo, para no quedar en ridículo frente a su familia y amistades, pero que secretamente seguía enamorado de la chica, y que tanto la acosó que ésta pasó, ya desembozadamente, a prostituirse.


Mary Jane Kelly
Otorgando un cariz romántico a su versión, el escritor sugiere que el amor se trocó en odio y en afán de venganza al no lograr el hombre su presunto propósito reconciliatorio, y ser cruelmente desdeñado.
Saliendo de la hipótesis y pasando a los hechos conocidos, la Mary Jane Kelly oficial (no la señora Elizabeth Weston) sólo se casó en Irlanda cuadno era una adolescente. Su joven marido murió tras la explosión de la mina de carbón en donde laboraba, y la demora en cobrar el seguro por parte de la viuda la sumergió en la miseria y la empujó a la prostutución tempranamente, años antes de emigrar a Ingaterra.


- El análisis forense de los cadáveres arrojaba que fueron asesinadas por manos expertas, ¿algo no cuadra para atribuirlo a un periodista?

- En realidad deviene muy dudoso que el matador ostentase la sapiencia de un cirujano. Si atendemos a las opiniones de los principales forenses intervinientes, sólo el doctor Frederick Gordon Brown, que practicó la autopsia de Catherine Eddowes, dio a entender que un médico podía haber provocado aquellas mutilaciones. Así lo creyó por la velocidad con que operó en esa emergencia el criminal al ejercitar la disección (en cinco minutos y a oscuras) y sobre todo, por la limpia extracción del riñón de aquella víctima, en tanto ese órgano es de difícil localización al estar recubierto por una membrana. Los demás forenses vacilaron más. Destaca entre los escépticos el doctor Thomas Bond, quien ponderó que el culpable no exhibió siquiera la destreza técnica de un matarife.
Por consiguiente, la especie de que el asesino fue un experto médico pertenece más al ámbito de las leyendas urbanas que al de los hechos corroborados.
Por lo mismo, un periodista bien pudo haber sido el causante de las heridas. Pero también pudo serlo un carnicero, un marino, un tapicero, un abogado, un pintor o cualquier otra persona.
Bastaba con que el perpetrador supiera empuñar un cuchillo y gozara de cierta fortaleza.

- Pese a ello, la prensa parece que recibía más información que la propia policia londinense sobre la autoría de las muertes de aquellas mujeres. ¿Estamos hablando de un topo en la prensa? ¿Existe posibilidad de que sea ese periodista mencionado el verdadero responsable de aquellas terribles muertes?

- En el texto presentado por el doctor Weston Davies no surgen pruebas que avalen tal posibilidad. No obstante, no podría excluirse al periodista Spurzheim Craig, quien al menos estaba vivo por entonces y residía en Inglaterra; al igual que lo hacían centenares, si no millones, de habitantes.

- El periodista Francis Spurzheim, aseguran que vivía casi junto del primer escenario del crimen, en Mile End Road. Cuya primea víctima fue Mary Ann Nichols.¿curioso que elimine antes a otras que a su propia esposa? ¿celos, amor no correspondido, rabia por infidelidad....?

- El ensayista señala que ese reportero moraba en el número 306 de Mile End Road, Whitechapel, por el año 1888 y que cubrió los truculentos sucesos de aquel infausto otoño. A diferencia de las actas de matrimonio y de divorcio de esa persona y de la señora Elizabeth Weston cuyos ejemplares reproduce, no ofrece prueba documental de tal residencia. Sólo sostiene que su sospechoso vivió allí. Es raro que ni siquiera acompañe una copia de un artículo periodistico referido a los crímenes redactado por el supuesto culpable. Tal vez el periodista sí haya cubierto tales noticias igualmente. Pero si así hubiese sido tal extremo, por cierto, no alcanzaría para incriminarlo.
En cuanto a que para burlar a la policía asesinó a cuatro meretrices a fin de hacer creer que un homicida serial también ultimó a Mary Kelly (su presunta ex esposa, que sería su verdadero objetivo) para que así no se recelase que se trataba del crimen pasional de un ex marido despechado; creo que no hace falta ser un estudioso de este asunto criminal para concluir que tal pretensión no goza del menor asidero.

- Por cierto, el Dr. Weston parece que tiene buenos contactos con el ministerio de justicia británico. ¿No cree que el permiso es algo exagerado para concederle el análisis de ADN a una víctima de Jack el destripador?

- Bienvenido sea que la justicia inglesa autorice la exhumación de esos restos. Aún si los análisis de ADN acreditasen que los mismos pertenecen a una ascendiente del doctor Weston Davies, ello no probaría su ariesgada teoría, pero al menos haría que la mirásemos con más respeto.
¿Que dirá el análisis del ADN?
Lástima que ya circula en versión digital, y tal vez también en papel (y su autor viene percibiendo los correspondientes ingresos monetarios), el texto divulgando esta presunta solución al enigma victoriano. La exhumación y el estudio postulados se debieron hacer ANTES y no después de salir a la luz pública la hipótesis.



- Ambos sabemos que la prensa británica tiende a ser demasiado sensacionalista, incluso saben manejar los tiempos previos a un acontecimiento, en este caso el Dr. Weston Wynne-Davies va a publicar un libro en unos meses. ¿Estamos ante una cortina de humo con esta noticia para generar ventas?

- Si nos atenemos a la información que se suministra en internet, el libro en papel estaría a la venta en Inglaterra. Pero, aunque así no fuera, al circular ya la versión digital antes de realizarse el mentado análisis de aquellos restos, ello ya le quitó seriedad a la proposición. De todos modos, sería interesante que tales estudios forenses efectivamente se lleven a cabo, y no que dentro de unos días todo quede en la nada.

- Este asunto me recuerda mucho a otro caso parecido, con análisis de ADN por medio, cuando Russell Edwards aseguraba tener un chal de Catheryne Eddowes. ¿Estamos con la misma noticia?

- El señor Russel Edwards con su acusación contra Aaron Kosminski y con todo el circo mediático que generó, incluidos análisis de ADN que verdaderos expertos en la materia desestimaron, quedó en evidencia como un falsario y un impostor. No puede decirse lo mismo del doctor Weston Davies que tal vez actúe de buena fe, pese a las muchas grietas e inconsistencias que denota su teoría, y al exceso de imaginación que la condimenta. Sólo el tiempo lo dirá. Pero, una cosa sí es segura, no ha proporcionado la menor prueba eficaz de que el periodista por él sindicado fuese Jack el Destripador.

- Pese a tantas noticias como esta, seguiremos con esa cortina de misterio que cubre al personaje de Jack el destripador. ¿Hay algún avance que los seguidores de este caso no sepamos?

- Como ya te manifesté en otra oportunidad, no es tan mala cosa que cada tanto aparezcan hipótesis de este tenor, y que originen el consiguiente revuelo. Sirven a fin de nutrir el halo de misterio que rodea a este asunto paradigmático de la criminología y evita que vaya cayendo en el olvido. Aquellos que publicamos obras de no ficción sobre Jack the Ripper no logramos captar la atención y el interés masivo de la gente. El público quiere ilusión y fantasía, no objetividad.
Siendo así la realidad, teorías como las del ADN de Russell Edwards y, ahora, la del doctor Weston Davies, pregonando que se exhumará el cadaver de Mary Kelly, satisfacen esos tan humanos deseos.

- ¿Hay descendientes directos de los protagonistas? me refiero en especial de las mujeres que fueron víctimas.

- Si consideramos las denominadas cinco "víctimas canónicas", al presente los sabuesos en el tema Ripper han ubicado a descendientes de casi todas estas desventuradas féminas. Recordemos, por caso, que una tataranieta de Kate Eddowes se prestó a practicarse exámenes de ADN y se fotografió junto al señor Russell Edwards con motivo de la promoción de su libro.
Sin embargo hay una excepción, y esta precisamente atañe a Mary Jane Kelly.
De dicha occisa no se disponen noticias sobre su descendencia. La razón que justifica tal ausencia de datos a su respecto está dada porque procedía de una familia muy pobre de Irlanda, en años de fuerte inmigración. No tenía parientes en Gran Bretaña, que fue donde se centralizó la búsqueda. Por ello, resulta más fácil -discúlpame la suspicacia- "encontrar" ahora parientes de esta mujer. Esto permite tejer conjeturas en torno a su vida, incluyendo proposiciones tales como que tuvo un fugaz matrimonio, y que su despechado cónyuge fue Jack el Destripador.

- Te añado un nombre fuera de este asunto, Frederick Abberline, el policía que posteriormente llegó a ser inspector jefe de la Policía Metropolitana de Londres, estuvo a cargo de la investigación de los asesinatos de Jack el Destripador, como parece que no llegó a una conclusión definitiva, se llegó a pensar que era el verdadero responsable de los crímenes de Whitechappel. ¿Nos puedes dar tu opinión?

- La nominación de Frederick George Abberline al cargo de haber sido el criminal que él persiguió, debe descartarse.
Dos libros donde se empleó la grafología (el de la doctora Mónica Laura Arra, en 2010, y el del perito José Luís Abad y Benítez en 2011) concluyeron en que presuntas misivas del Destripador y la caligrafía de ese notorio policía concordaban. Empero, todas las cartas adjudicadas al asesino están en serio entredicho. Baste resaltar que sólo la misiva con el encabezado "From Hell" reviste algún viso de posibildiad de provenir del auténtico responsable. Y no es necesario ser un experto calígrafo para advertir que la grafía de esa letra nada tiene que ver con las restantes. En consecuencia, la candidatura del inspector carece de base científica, además de rechinar al sentido común.




La última obra de Gabriel Pombo


Como podemos observar, el misterio seguirá envuelto entre las brumas densas que cubren la ciudad de Londres, todavía a la espera que salga la noticia definitiva sobre la identidad de este asesino en serie, no siquiera el mítico Scotland Yard pudo cerrar el caso, y ahora con la tecnología tan avanzada que disponemos, seguimos caminando sobre una vía muerta...

Para saber más sobre esta noticia puedes escuchar la entrevista realizada a Gabriel Pombo en una prestigiosa radio de Colombia, o si lo prefieres, os invito a visitar su blog personal, donde encontraréis muchos aportes, indagaciones, sus publicaciones, espero que sea de vuestro interés. Haz clic sobre lo que más te interese.

ENTREVISTA A GABRIEL POMBO DESDE COLOMBIA

BLOG PERSONAL GABRIEL POMBO

JACK EL DESTRIPADOR EN AB&MP INVESTIGACIONES

ENTREVISTA EN TEMPUS FUGIT (Radio Huércal)





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Nuestro más sincero agradecimiento a Gabriel A. Pombo, por ceder parte de su valioso tiempo en colaborar con nosotros. ¡Gracias Gabriel!



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LICÁNTROPOS, LOS AULLIDOS DE LA NOCHE.



...A mediados del siglo XIX, en una pintoresca colina cercana al río Vístula, en Polonia, un grupo de gente joven estaban celebrando con música y danzas tradicionales la terminación de la cosecha, todo ello con bebida en abundancia como gran cantidad de comida, nadie se privaba de nada.
Y entonces, en el momento álgido de la diversión, un aullido terrible, de esos que hielan la sangre al más pintado, resonó con una fuerza en el valle que hizo a los participantes correr en dirección de la procedencia del grito y descubrieron, horrorizados, que un enorme lobo había cogido a una de las muchachas que participaban en la fiesta, una joven que acababa de prometerse en matrimonio y trataba de llevársela. Su novio había desaparecido.
Los hombres más osados y valientes persiguieron al lobo y llegaron a enfrentarse a él. Pero el lobo furioso, echando espuma por la boca, dejó caer su presa  humana y se colocó sobre ella, dispuesto a luchar. Algunos participantes de la fiesta optaron por correr a sus casas para traer sus armas de fuego, pero el lobo volvió a coger su presa y se perdió en un bosque cercano, perdiendo la pista aquellos que trataron de perseguirle.


Pasaron muchos años, y en otra fiesta de la cosecha, en la misma zona, un anciano solitario se acercó a ver de cerca esas vistosas actividades. Le invitaron a participar en las celebraciones, pero el anciano, triste y muy reservado, prefirió sentarse para beber en soledad y en silencio. Un campesino de edad similar se le acercó, lo observó, le miró a los ojos, con una emoción entusiasmada, le preguntó: Czy jesteś, Jan? (¿Eres tú, Juan? ).
El desconocido anciano asintió, el campesino reconoció que era su hermano mayor que desapareció años atrás. Esta anécdota hizo que muchos se acercaran a escuchar que pasó con su desaparición en la zona, querían conocer su relato. Les contó que, tras haber sido transformado en lobo por un hechicero, se había llevado a su novia de esa misma colina durante la fiesta de la cosecha y había vivido con ella ocultos en el bosque cercano durante casi un año, hasta que la muchacha falleció.
"Desde aquel momento, salvaje y furioso, ataqué a hombres, mujeres, niños...destruí a todos los animales que se me cruzaron. No he podido borrar mi rastro de sangre."
En ese momento les enseñó las manos, ocultas siempre en unos bolsillos, que estaban cubiertas de manchas de sangre...
"Hace unos cuatro años, continuó relatando, recuperé mi forma humana y desde entonces he andado errante por los bosques. Quería volver a veros, ver la casa y el pueblo donde nací y crecí. Después de eso...bueno, volveré a ser un lobo."
No había terminado de decir esta última frase, cuando se transformó en lobo, corrió desesperado ante los atónitos campesinos en dirección del bosque, y no volvió a ser visto después...


Esta breve historia tiene un cierto aire de cuento de hadas, y hace difícil tomarla en serio, quizá los excesos de la bebida durante la fiesta trastornó la imaginación de aquellos habitantes, posiblemente el narrador de esta historia fue agregando detalles de todos los testimonios, convirtiendo el suceso en una leyenda urbana, sin embargo, como suceden en la mayoría de las historias de hombres lobo, los historiadores, especialistas en mitos, psicólogos...lo consideran en hecho real. El problema es separar los hechos de los disparates.
El origen de la superstición de los hombres lobo, la transformación de un ser humano en un animal, nuca ha sido explicada de forma que satisfaga a todos.

El historiador griego que vivió en el siglo V a.C., Heródoto, narra que los griegos y los escitas que vivían en las costas del mar Negro consideraban magos a los nativos de aquella zona: creían que esos seres extraordinarios se transformaban en lobos durante unos días cada año. Habla de la existencia de una raza de hombres que podían transformarse a voluntad tomando la forma de lobos, cuando lo deseaban, recobrar la forma original.
En aquellos tiempos, el hombre lobo era considerado como un ser humano poseído por un deseo antinatural de carne humana que por artes mágicas, había encontrado la manera de tomar, a voluntad, la forma de un lobo hambriento, con el objeto de aplacar con mayor rapidez ese horrible apetito. Los sabios de la antigüedad creían que, una vez transformado, el hombre lobo poseía la fuerza y astucia del lobo salvaje, pero conservaba la voz y ojos humanos, gracias a lo cual se le podía reconocer.
La transformación del ser humano en lobo aparece en la literatura romana como arte de magia. Virgilio, que vivió en el siglo I a.C., es posiblemente, el primer autor latino que menciona esta superstición. Fue seguido por Propercio, Servio y Petronio. Este último, responsable de espectáculos en la corte de Nerón, cuenta una interesante historia de hombres lobo en su novela "El satiricón".
Algunas de las traducciones griegas y romanas consideran la transformación de un hombre en lobo como un castigo por sacrificar una víctima humana a un dios. En esas ocasiones, cuenta Plinio el joven ( 61-113), la víctima era llevada a la orilla de un lago y, después de nadar hasta el lado opuesto, se transformaba en lobo. En esta condición, recorría los campos con otros hombres lobo durante nueve años. Si durante este periodo se abstenía de comer carne humana, recobraba su forma original que, sin embargo, no había quedada dispensada de los estragos del paso del tiempo.
Otro ejemplo mitológico de transformación en hombre lobo como castigo del pecado fue registrado por Ovidio (43 aC- 18 dC) en su escrito conocido como "Metamorfosis". En él, Ovidio cuenta leyendas de transformaciones milagrosas desde la creación hasta la época del mandato de Julio César. El poeta romano cuenta como Licaón, mítico rey de Arcadia, se atrevió a poner a prueba la omnisciencia de Júpiter, presentándole un plato con carne humana. Por ese crimen Júpiter le transformo inmediatamente en lobo, y Licaón se convirtió en eterna fuente de terror para sus súbditos. Y aún en tiempos posteriores a Licaón, según una tradición recogida por Platón y por Pausanias, sucedieron transformaciones similares sucedidas en el mismo lugar.

Los métodos utilizados por los hombre-lobo para realizar sus transformaciones diferían mucho. A veces, el cambio era espontáneo e incontrolable; a veces,  como en las transformaciones descritas en las sagas escandinavas e  islandesas, se lograban simplemente con colocarse la piel de un lobo real. Pero en muchos casos, lo único que se necesitaba era la intervención de un hechizo que, aunque no provocaba ningún cambio en el cuerpo humano, hacía que cuantos lo veían imaginaran que estaba en presencia de un lobo. Algunos de los que se transformaban afirmaban que sólo podían recobrar la forma humana por medio de ciertas medicinas o hierbas, como acónito o cicuta, o usando diferentes ungüentos, como hicieron los hombres lobo escandinavos y de la zona centroeuropea a partir del siglo XV.
Tan profunda era la creencia en los hombres-lobo, que en los siglos XV y XVI se los consideraba en toda Europa como equivalentes a los hechiceros y las brujas, y cualquiera que fuese sospechoso de ser un hombre-lobo era quemado o colgado con la mayor crueldad, especialmente en Francia y Alemania. Como explica el autor de "Las psicosis" (Elton B. McNeil, 1970) al comentar aquella época de flagelaciones, tarantismo, histerias masivas, fantasías hipocondríacas, alucinaciones, hechizos y hombres-lobo:
"...estas actitudes reflejaban una psicología influida por la creencia de que "los dioses enloquecen a quienes quieren destruir." La locura, como expresión de la voluntad de Dios, se convirtió en una epidemia. Su cura consistía en un ritual religioso cuyo propósito era usar los psicóticos como blanco de persecución religiosa y reafirma el valor de los benditos, inocentes y puros. Eran benditos quiénes denunciaban a las personas que habían vendido su alma al diablo. La clásica "caza de brujas" fue un subproducto de la búsqueda de la  salvación..."
La caza de hombres-lobo fue una manifestación del mismo tipo de sentimiento religioso; los juicios de brujas y los juicios de hombres-lobo están interrelacionados. Es en Francia, país de brujas, donde son más frecuentes los hombres-lobo. En un período de algo más de 100 años, entre 1520 y 1630, en Francia se registraron nada menos que 30.000 casos de licantropía, hecho documentado en las actas de juicios de hombres-lobo que se conservan en los archivos públicos.
En 1573, en Dole, cerca de la ciudad de Dijon (Francia), un hombre-lobo llamado Grilles Garnier fue acusado de devastar la campiña, devorar niños pequeños, tras confesar sus crímenes, ardió en la hoguera.
Unos años después, en 1598, en una zona desolada y desierta cerca de Caude (Francia), unos campesinos tropezaron con el cadáver mutilado de un joven de 15 años. Un par de lobos que habían estado devorando el cadáver huyeron hacia unos matorrales, los campesinos les persiguieron para dar caza y casi de inmediato, encontraron un hombre medio desnudo acurrucado en los matorrales con cabellos largos, barba descuidada y unas  uñas demasiado largas, parecían garras, manchadas de sangre fresca y restos de carne humana.
El hombre, Jacques Rollet, era una persona débil mentalmente, que padecía apetitos caníbales. Estaba desgarrando parte del cuerpo de ese  muchacho cuando fue sorprendido por los campesinos. Es imposible determinar si aparecieron o no los lobos en ese caso, o si en aquella salvaje imagen fue fruto de la imaginación de aquellos campesinos. Pero lo cierto es que Rollet creía ser un lobo, y mató además de devorar a varias personas bajo la influencia de esa alucinación. Fue sentenciado a muerte, pero los tribunales de París anularon la sentencia y le encerraron, caritativamente, en un manicomio, una institución donde hubiera debido terminar sus días la mayor parte de los hombres-lobo, en vez de ser ajusticiados.

Otro caso significativo ocurrió a principios del siglo XVIII. Jean Grenier era un muchacho de apenas 13 años, retrasado mentalmente y una fisionomía canina muy marcada: sus mandíbulas sobresalían y se le veían los colmillos debajo del labio superior. Creía ser un hombre-lobo. Una tarde aterrorizó a las niñas diciéndoles que, en cuanto se pusiera el sol, se convertiría en lobo y las devoraría.
Pocos días después, una niña que había ido a cuidar ovejas por la noche fue atacada por una criatura que, en su pavor, confundió con un lobo, pero que era, como se supo después, Jean Grenier. La niña lo golpeó con su cayado y huyó.
Cuando este prestó declaración ante el tribunal de Burdeos, confesó que dos años antes se había encontrado con el diablo en el bosque, había firmado un pacto con él y había recibido una piel de lobo. Desde entonces ha estado vagando como un lobo después de cada puesta del sol, volviendo a su forma humana durante el día.
El mismo muchacho, Jean Grenier, confesó también que había matado y comido a varios niños que había encontrado solos en el campo, y en cierta ocasión había entrado en una casa y se había llevado a un bebé de su cuna.
Una cuidadosa investigación del tribunal probó que esas declaraciones eran ciertas, por lo menos en lo que se refería al canibalismo.
No hubo dudas de que los niños desaparecidos habían sido engullidos, devorados, por Jean Grenier, tampoco de que el pobre muchacho retrasado estaba firmemente convencido de que era un lobo.
En los tiempos más recientes, el fenómeno de los hombres-lobo se ha situado en el reino de la realidad subjetiva, pero sin perder nada de su horror. Se decía que tres hombres-lobo frecuentaban la zona boscosa de las Ardenas en Bélgica, justo antes de la primera guerra mundial; en la misma época, en Escocia se rumoreaba que un pastor ermitaño de Invernesshire era un hombre-lobo. En 1925 un pueblo entero cerca de Estrasburgo, declaró que un personaje era un hombre-lobo, cinco años después, otro caso de licantropía asoló y aterrorizó la localidad Bourg-la-Reine.
En 1949, en Roma, las autoridades policiales tuvieron que investigar la extraña conducta de un hombre que padecía alucinaciones: perdía el control cuando  la luna estaba llena y emitía terribles aullidos y aterradores.

Las leyendas, casos y sucesos relacionados con el hombre-lobo saltan al otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, en 1946, una reserva de indios navajos padeció con frecuencia las tropelías de una bestia asesina a quien muchos los consideraban un hombre-lobo (las tradiciones de los navajos incluyen muchas historias relacionadas con hombres-lobo).
Incluso en Singapur, en 1957, también tuvo que intervenir la policía para investigar un suceso: las ocupantes de una residencia de enfermeras sufrieron una larga serie de ataques. El testimonio de una enfermera lo describe: "..Una cara horrible y peluda, con grandes colmillos salientes que la miraba fijamente...".
El misterio de estos ataques nunca fue resuelto, como tampoco fue solucionado el caso de una colegial de 16 años de Rosario do Sul (Brasil), aseguraba que sufría terribles visiones y demonios, creía que el espíritu de un lobo se apoderaba de ella y la dominaba.
En 1975, los diarios británicos (ya sabemos que son muy sensacionalistas), se llenaron sus páginas de los informes acerca de un joven de 17 años de Eccleshall. Creía que se estaba transformando en hombre-lobo, para ello, puso fin a sus padecimientos mentales clavándose un cuchillo en el corazón. Uno de los compañeros de este joven, relató a un investigador del caso que le llamó por teléfono antes de morir, cuenta el testigo: "...me dijo que su cara y sus manos estaban cambiando de color y que se estaba transformando en lobo. Calló y después sólo escuchaba gruñidos.."
Como podemos observar en este dossier, así como algunos sucesos casi desconocidos para la mayoría, la tradición de los hombres-lobo se apoya en la ignorancia y las alucinaciones, pero no podemos negar que la influencia siempre ha sido extraordinariamente poderosa.
Muchos de estos casos de hombres-lobo relatados aquí han sido explicados como casos de locura o víctimas de enfermedades mentales, pero pese a ello muchos siguen preguntando: ¿existen o existieron realmente los hombres-lobo?
Aunque los antiguos griegos y romanos, y hasta cierto punto los árabes, creían en la existencia ocasional, localizada, de hombres-lobo, la situación era muy diferente en la Europa de la Edad Media, época que suponía que el proceso de transformación de la persona en bestia era un fenómeno cotidiano. Todavía en estas fechas, en pleno siglo XXI, algunas regiones no han perdido esta superstición, y en su cultura se sigue respirando ese misterio.
Por citar un ejemplo en las regiones interiores de Argentina y Uruguay subsiste todavía la creencia de que el séptimo hijo varón es siempre un "lobisón", un hombre que se convierte en lobo los días de luna llena, incluso se ha llegado a un punto de rareza que el gobierno argentino debía apadrinar estos niños en un intento de contrarrestar su mal congénito. En nuestra verde Galicia sigue muy arraigadas estas leyendas, como la de las meigas, y la prueba de ello es el cénit alcanzado con el célebre caso de Romasanta. En áreas como Escandinavia o la región central de Alemania, o la mítico región francesa de Gevaudan no ha desaparecido del todo esta creencia, si no se lo creen, visite estas zonas, converse con sus genuinos habitantes y le harán cambiar de parecer. ¿Cuál puede ser el origen de un fenómeno tan universal y tan vivo?
Probablemente se trata de un origen mítico, que no deja de presentar también elementos históricos, demoníacos y psicológicos. La ciencia moderna halla en el tema de hombres-lobo pocos elementos fácilmente explicables, y muchos realmente inexplicables; esto no resulta extraño, pues esta superstición que se remonta a un período de mil años anterior a nuestra era, contiene muchos elementos imposibles de racionalizar por el pensamiento moderno.

A lo largo de los siglos, el desarrollo social del ser humano ha reforzado todos los sentimientos benevolentes que nos distinguen de los animales. Por consiguiente, nuestros primitivos impulsos bestiales se están extinguiendo por completo por falta de ejercicio, o están desapareciendo por efecto de las leyes. Pero este proceso que nos transforma de unos salvajes primitivos en personas a las que se llama civilizadas, es muy lento, y de vez  en cuando se producen casos de lo que los psicólogos denominan atavismo, es decir, reversión de un tipo ancestral de carácter.
De vez en cuando, nacen países civilizados personas dotadas de apetitos y aficiones bestiales, que se deleitan en la más refinada crueldad y a las que les llega a gustar la carne humana. La psicología moderna sabe cómo clasificar y explicar estos casos anormales, más para la mente medieval, nada científica y altamente susceptible, sólo podían justificarse como obras del diablo.
Por tanto, tal vez no haya nada de extraño en el hecho de que en una época en que la transformación de personas en lobos era una noción fácilmente admisible, estos monstruos de crueldad y depravado apetito fuesen considerados como capaces de asumir formas de bestias.
Al avanzar la civilización, tales mitos desaparecen junto con los animales que los originaron. Un claro ejemplo son los indios sioux de Dakota, estos creían firmemente en la aparición de un animal monstruoso que devoraba seres humanos, sin embargo, hoy en día, piensan de una manera diferente, tras olvidar su antigua mitología, comprenden que la superstición de sus antepasados surgió de la visión de unos simples huesos de mastodontes prehistóricos que encontraban con frecuencia en las llanuras.
El punto de partida  de la superstición del hombre-lobo es probablemente una costumbre de las sociedades primitivas; ésta consistía en disfrazarse de animales para explorar terrenos. Como los lobos, merodeaban en busca de alimento, y es lógico pensar que las informaciones sobre ellos debían representarlos como poseedores, en sus disfraces, de todas las propiedades feroces del animal al que imitaban y, finalmente, incluso la de poder asumir forma de animal, completa o parcial, durante períodos más o menos largos.
La transformación en lobo en Europa es causada por una camisa o faja confeccionada con piel de lobo, una supervivencia de la capa o manto que originariamente se cubría todo el cuerpo.
El mencionado caso de Jean Grenier marca el comienzo de una nueva y significativa aproximación al fenómeno del hombre-lobo. Los jueces, ante la dificultad de ignorar los alegatos cada vez más enérgicos de los médicos, llegaron a convencerse de que muchos de los presuntos hombres-lobo eran de hecho enfermos que sufrían formas de alucinación mental, una forma de locura que en nada aliviaban las potentes drogas y hechizos a los que se sometían tales pacientes.
Data de esta época (siglo XVII), la división legal y médica de las personas afectadas por alucinaciones de tipo animal en dos categorías bien diferenciadas: hombres-lobo y licántropos. El primero era la criatura mítica, la segunda el enfermo mental.
En todo Europa los eruditos comenzaban a aplicar nuevas definiciones a la enfermedad. En el tratado médico de un clérigo inglés (The anatomy of melancholy, 1621, Robert Burton), lo calificaba de simplemente "locura lobuna". En el médico de Felipe II, Alfonso Ponce de Santa Cruz, equiparó la enfermedad con un síntoma de humor melancólico, un producto de la bilis que, según creían los médicos medievales de su época, atacaba el cerebro.
Hoy en día, los médicos consideran los aspectos alucinatorios de la licantropía como de origen psicológico, al parecer, la hipocondría puede convertirse a veces en licantropía. Un reciente manual de historia de la psiquiatría ofrece un inquietante relato sobre un paciente de 30 años de edad:
"...primero se sumió en la melancolía y después presentó una monomanía que le hacía creer que se había transformado en lobo; huyó de los hombres y buscó refugio en los montes, donde pasaba la noche aullando, visitando el cementerio e invocando a los muertos del lugar...".

No resulta difícil imaginar cómo, en el todavía poco ilustrado siglo XVII, a los presos víctimas de demencia alucinatoria se les podía persuadir para que "confesaran" llanamente historias de hechos sangrientos y metamorfosis de seres humanos en lobos. No cabe la menor duda de que miles de personas fueron ejecutadas a causa de la creencia popular en los hombres-lobo, pero ello en un ejemplo más de cómo la superstición convierte una enfermedad en alimento con el que saciar su afán de crueldad. Es también un monumento a la más supina ignorancia.
Pero volviendo a otras cuestiones más recientes, Robert Eisler en su publicación "Man in wolf, (1951)", nos hace una fascinante observación sobre Adolf Hitler. Hace referencia a la enfermedad de la licantropía en el Führer, según el autor "mordía la alfombra en sus accesos de rabia. Si las historias sobre las crisis de rabia de Hitler son ciertas, parece como si se tratara de estados maníacos licantrópicos."
Licantropía y hombres-lobo constituyen evidentemente un tema complejo, plagado de trampas, y para comprenderlo a fondo hay que tener en cuenta cuestiones como la magia negra, el canibalismo, la demencia, la credulidad, los bajos niveles de inteligencia, el sadismo, la embriaguez, la fantasía, la proyección astral, los alucinógenos...y la rabia. La medicina de la antigüedad pudo haber confundido fácilmente la forma licantrópica de la psicosis con la rabia canina contagiosa, transmisible a los perros por mordeduras de lobo y al hombre por mordeduras de perro,  y que mueve a estos contagiados a morder a todo ser que se ponga a su alcance, difundiendo con ello una terrible enfermedad.
Durante miles de años, el factor principal para identificar a un hombre-lobo era la espuma en la boca, síntoma que también identifica al ser humano víctima de la hidrofobia. Por tanto, cuando el poeta romano Ovidio explica la transformación de Licaón en lobo, con seguridad explica su descripción en un lobo rabioso o en un hombre atacado por la rabia? Dice al respecto:

"En vano intentó hablar; desde aquel mismo instante
Sus mandíbulas se cubrieron de baba, y su sed sólo podía saciarla
La sangre."
   

Ovidio habla, en realidad, de un hombre-lobo. De acuerdo con la tradición, la mordedura de uno de ellos convierte a la víctima en lobo, y ser mordido por un lobo rabioso transmite a la víctima la rabia. Imagínese el dilema de un rústico, para el cual un lobo rabioso no era sino un hombre-lobo rabioso, e imagínese su terror si era atacado por el animal enfermo y después aparecían los síntomas de la rabia. Para quiénes lo observaban, él era ya otro hombre-lobo.
Actualmente, algunos científicos no han descartado por completo la posibilidad de que hayan existido en realidad hombres-lobo; cabe todavía preguntarse si, en realidad, es razonable suponer que la leyenda, si no está basada en hechos, pueda sustentarse gracias tan sólo la fantasía. Y si nada hay de cierto en esta creencia perenne en la metamorfosis animal, ¿Por qué científicos y médicos doctos le han dedicado tanto estudio en todas las épocas?...
Cuidado que hay luna llena, la niebla se hace más intensa, y la sensación de estar vigilado se hace más agobiante,...un gruñido... ¿Que será?







AB&MP INVESTIGACIONES PARANORMALES







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LA SOMBRA DE JACK EL DESTRIPADOR, LA LEYENDA CONTINÚA...





Londres. Otoño de 1888. La humedad, el frío, la intensa niebla que parece absorber todo lo que rodea en su entorno, con este panorama inicial acudimos ataviados con un largo chaquetón de lana, clásico, pero de obligado vestuario para no desentonar en las estrechas calles, además de siniestras, del barrio de Whitechappel. 
Con paso firme sobre el suelo frío, un húmedo pavimento sucio, con muchos espacios llenos de barro, fuimos rememorando cada suceso que alteró la vida diaria de este populoso barrio londinense en aquel lejano 31 de agosto 1888, desde entonces todavía seguimos buscando ese tesoro, un grial llamado "identidad", en busca de la pista definitiva para saber quien fue el responsable que sembrar durante largos meses, un terror indescriptible en aquel mágico además de tenebroso Londres de la época victoriana.
Gabriel Antonio Pombo, todo un experto en mayúsculas, de las mayores autoridades en el legendario caso "Jack el destripador", autor de cientos de artículos sobre criminología, abogado con gran reputación en su país natal, y un servidor que le acompaña en esta aventura por el barrio de Whitechappel, Ángel Beitia, un aprendiz a su lado. Todavía descubriendo, buscando, indagando la vida nocturna de aquel Londres que cautiva, que rezuma un glamour apasionante en el interior de todos, niebla, luz mortecina de las débiles farolas de gas, carruajes de negro satén con viajeros extraños en su interior, angostas callejuelas que no sabemos dónde nos llevan, muchas sin salida, sensuales mujeres salen a nuestro paso acicaladas con un llamativo y vivo maquillaje ofreciendo sus servicios carnales, miradas sombrías, desconfiadas en cada esquina, de aristócratas perversos, de peleas nocturnas, de alcohol casero, de partidas nocturnas clandestinas...un recorrido pausado que realizamos ambos, trasladándonos, por unos instantes, a aquella época del imperio británico en su máximo esplendor....¿Que queda todavía vivo de aquellos sucesos en Whitechappel desde 1888?
Durante este virtual paseo que realizamos ambos, tuvimos tiempo en rememorar anécdotas, curiosidades,dudas, nombres,..¿tanto acapara este caso tan mítico que todavía no se ha logrado resolver?
La noche en el barrio de Whitechappel causa respeto, había que andarse con mil ojos, la visibilidad en la noche no era  la mejor, pero la compañía de Gabriel A. Pombo te aporta una garantía de conocer el terreno. 
Una pausa en nuestro paseo, en silencio, ambos estábamos  junto a la puerta del edificio que falleció Mary Jane Kelly, posiblemente la última víctima del temido y enigmático "Jack el destripador", aquí, en este lugar, parece ser que se acaba con la leyenda, quedándose detenida para siempre en el tiempo, congelada hasta que la ciencia, la fortuna o el esfuerzo de los investigadores posteriores consigan descifrar el enigma. Posiblemente, "Jack el destripador", se cansó de tanto sadismo desmesurado, o quizá falleció posteriormente sin descubrir las autoridades que era el auténtico asesino que asolaba el barrio de Whitechappel, pareció que el 9 de noviembre de 1888 fue el punto y final del caso.
Allí en Former Dorset street, entramos juntos en la lúgubre habitación  nº 13,  reflexionamos por unos instantes observando cada esquina de este minúsculo apartamento, observando con cierta repulsión la escena del crimen, un olor nauseabundo, de sangre fresca, a entrañas. Una imagen desoladora, un cadáver abierto en canal sobre una estrecha cama, un rostro desfigurado con crueldad, el color rojo teñía todo el espacio del pequeño apartamento que solía arrendar John McCarthy a la masacrada, sin escrúpulos, abandonamos el lugar tras ver como iban llegando las autoridades, con cierto asombro ante lo que acabamos de presenciar iniciamos las primeras preguntas apoyados, como buen británico, sobre un paraguas cerrado a modo de bastón que siempre llevábamos en mano...la leyenda de Jack el destripador todavía sigue viva, y de ello damos fe...


-  Jack el Destripador,... la leyenda continúa, tras más de 125 años buscando soluciones, pruebas, hipótesis,buscando entre oscuros callejones, sus discutidas pistas...¿Se sigue en la actualidad descubriendo nuevos datos de este caso? O por el contrario. ¿estamos dando rienda suelta a nuestra imaginación con pruebas erróneas?
- La presencia ominosa de Jack el Destripador continuará dando vida al mayor misterio de la criminología mundial. Su historia contiene todos los ingredientes para ello. Se contextualiza en una época -la victoriana- que se ha instalado en nuestro inconsciente colectivo. Seguiremos evocando la bruma del Londres de fin de siglo XIX, los coches tirados por caballos, las callejuelas mal iluminadas con farolas a gas, las prostitutas y, sobre todo, nuestro temor a lo desconocido; al peligro que sentimos que nos acecha en las sombras. Visto desde esta perspectiva, resolver el viejo arcano de: ¿Quién fue este asesino?, tal vez en verdad no importe tanto.
Gabriel y yo volvimos a mirar por última vez, el cuerpo destrozado de Mary Jane en una posición grotesca,  lo único que nos quedará en el recuerdo de esta persona que ejercía la prostitución en el barrio de Whitechappel, como sus compañeras, que también, lamentablemente, fueron víctimas anteriormente en manos del mismo sanguinario personaje.
- Emily Holland,Mary Ann Nichols, Catheryne Eddowes....todas estas víctimas ejercían la prostitución en las angostas y oscuras calles de un barrio londinense, conocido como Whitechappel. ¿Se conocían entre ellas?
- Comienzo la narración de mi libro "Jack el Destripador. La leyenda continúa" con la aparición de la prostituta Emily Holland, y recreo el diálogo que mantuvo con Polly Nichols horas previas al homicidio de esta última (en la madrugada del 31 de agosto de 1888). Pero Emily no fue asesinada por el victimario serial del este de Londres, sino que se trató de un personaje secundario e instrumental en la trama. En cuanto a las otras mujeres que mencionas: Mary Ann "Polly" Nichols y Catherine Eddowes, ciertamente constituyeron dos de las víctimas llamadas "canónicas". No obstante, no obra evidencia alguna de que se conocieran entre sí, como tampoco existen pruebas de que se conocieran entre ellas las restantes presas humanas de ese criminal.
- Supongo que dadas las circunstancias de aquella época, no todas tenían un domicilio fijo, sino que dormían en un albergue pagando una parte de sus ganancias del día a ello, pero parece que hay algunos puntos que les acusan de "morosas", no atendían sus pagos con la casa. ¿Podemos especular con un ajuste de cuentas con los propietarios de los albergues? Quizá, contrataron a la persona equivocada, un sádico sin escrúpulos, y sanguinario.
- Las  hipótesis que incluyen como ejecutores de esas desventuradas féminas a integrantes de bandas de extorsionistas o de proxenetas; así como a sicarios contratados para eliminarlas (por el motivo que fuese), considero que carecen de todo asidero y, por lo mismo, tales sujetos nada tuvieron que ver con el trágico destino que recayó sobre aquellas.
- Y si propongo la hipótesis de que sea una batalla oculta entre callejones, por intereses de los explotadores sexuales, por hacerse por el control de la noche en el barrio, eliminando las mejores chicas de la competencia ¿Es posible que exista algún indicio?
- No existe evidencia alguna de tal cosa. Por lo tanto, también esta conjetura podría dejarse de lado sin esfuerzo.
- Sr.Gabriel, ¿cómo nos describiría el ambiente del barrio de Whitechapel en aquellos tiempos? ¿Como era el día y la noche allí?
- Ciertamente no era un lugar donde ni tu ni yo quisiéramos vivir. Era muy sórdido; pero aún así no resultaba más violento que otras regiones de Inglaterra. Y eso que a finales del siglo XIX este país era el más poderoso del mundo.
La aparición del asesino en serie Jack el Destripador le aportó al distrito de Whitechapel su triste mala fama. Pero esto sólo fue así porque ese criminal tuvo en ese lugar su coto de caza y desarrolló allí su modus operandi homicida.
No quiere decir que en Gran Bretaña no operasen otros asesinos seriales en ese momento histórico. 
Por caso, también causó estragos el tildado: "Asesino del Torso de Támesis". 
Este último no fue tan mediático como Jack the Ripper y su sangrienta saga deviene menos conocida. Actuó en dos períodos, a saber: primero en 1873 y 1874, y luego en un segundo ciclo desde 1887 a 1891.
Mataba en otras zonas de Inglaterra y, por lo general, se deshacía de los descuartizados cadáveres femeninos arrojándolos al río Támesis.
Y es evidente el ambiente que nos relata, en nuestro viaje virtual pude constatarlo, el barrio de Whitechappel te genera una cierta incomodidad, de inseguridad...decidimos continuar nuestro itinerario por aquel Londres victoriano, donde abundan tabernas de mala reputación, clubs privados para aristócratas sedientos de alcohol, lujuría y frenesí sexual...nos detuvimos en el pub Ten Bells, degustando un pequeño vaso de ginebra, pudimos ver el ambiente sórdido, mísero y pobre, al parecer este local era frecuentado por varias de las víctimas de Jack el Destripador...
- Con tantas tabernas, clubs privados y prostíbulos...¿Los crímenes se producen con las tabernas ya cerradas?
-Volviendo a los crímenes de Jack, este victimario posiblemente acechaba a las meretrices en esos antros que tu refieres, y las seguía cuando salían de ellos. Se supone que las abordaba fingiendo ser otro cliente más, con lo cual se ganaba su confianza y las agredía de improviso. Pero estamos en el terreno de la especulación. Lo único seguro es que ese ultimador serial mató cuatro mujeres en las calles y a otra dentro de la miserable habitación donde aquella vivía y atendía a su clientela.
- Sucedieron tantas cosas posteriores a los asesinatos que nos faltarían horas y cientos de hojas para relatar cada acontecimiento. Pero hubo unos cuantos que destacan en la historia de Jack el Destripador, "la historia del mandil de cuero" que se detuvo a John Pizer. Su detención alteró a los habitantes de este barrio¿Que pasó realmente con esta leyenda,que hay de cierto?
- John Pizer era un zapatero de origen judío que residía en la zona  de los asesinatos. Lo apodaban "Mandil de Cuero" porque habitualmente portaba el delantal que usaba para su oficio. Era un individuo con malos antecedentes. Había agredido verbalmente a prostitutas; y en el más grave de tales ataques blandió un cuchillo para amedrentar y requerir dinero a una de ellas. La prensa había dado pábulo a un tipo de sospechoso que coincidía con sus características y por eso se lo arrestó. Para su suerte cuando asesinaron a Polly Nichols un gran incendio se desató cerca de dónde Jack mató a aquella mujer. Entre los curiosos que miraban la conflagración estaba John Pizer y hubo testigos que así lo declararon en el juicio. El juez de la encuesta judicial (Dr. Wynne Baxter) comprobó la veracidad de esos testimonios exculpatorios y ordenó su liberación.
- Entre otro suceso que causó un serio revuelo en el barrio de Whitechappel, fue cuando encontraron una pintada en una pared acusando a los judíos de los crímenes. Creo que fue un autentico problema para la policía.¿Como acabó  este tumulto? ¿Se creó el "Comité de vigilancia de Whitechappel" por estos problemas?
- El Comité de Vigilancia de Whitechapel se creó por la preocupación de comerciantes a quienes les mermaron las ventas de sus negocios, pues las mujeres raramente salían de noche (y tampoco de día) aterrorizadas por la creciente ola de crímenes. La mayoría de de los miembros del Comité, incluido su Presidente George Akin Lusk, eran judíos. Esta asociación civil de autodefensa se formó tras el homicidio de Annie Chapman, el 8 de setiembre de 1888. 
La pintada sobre la pared del edificio de la calle Goulston que decía "Los juwes (no judíos sino juwes, palabra sin significado) son los hombres que no serán culpados por nada" fue hallada tras el doble crimen de la madrugada del 30 de setiembre de ese año.
Felizmente no ocurrió ningún tumulto cuando se descubrió aquella pintada. No hubo problemas, en parte porque el jefe máximo de la Policía Metropolitana, General Charles Warren ordenó borrar ese graffiti, y el mismo no adquirió conocimiento público. 
Es cierto que la población estaba indignada por estos asesinatos y hubieran hecho justicia por mano propia si capturaba al culpable. Por ejemplo, cuando en febrero de 1891 se detuvo al presunto homicida de la prostituta Frances Coles la policía salvó al sospechoso del linchamiento.
Pese a todo, no hay registro de que la gente apedrease sinagogas o destruyeran locales judíos.
Animados por la ronda de ginebra,una bebida que a comienzos del siglo XVIII era bastante común que en Londres se destilase ginebra de forma casera, debido a la facilidad del proceso. En algunos casos se ha llegado a añadir aguarrás, incluso se llegaba a incluir ácido sulfúrico durante la destilación, con el objetivo de resaltar el aroma. Estas y otras variaciones terminaron dando lugar a miles de envenenamientos que contribuyeron a diezmar la población de las barriadas menos favorecidas de la capital inglesa, como el propio barrio de Whitechappel.
Abandonamos el local, escandaloso, lleno de personas con escasos recursos, salimos de nuevo a las oscuras calles, sórdidas, misteriosas, para continuar nuestra ruta, el sonido de nuestros pasos se acrecentaban por efecto del eco en una angosta calle. Nuestras alargadas sombras se confundían al juntarse con la pobre luz que emanaba aquellas farolas de gas...nos detuvimos, girando sobre nuestros talones e intentar vislumbrar  en la negrura impenetrable de estas estrechas calles, con la sensación de estar siendo perseguidos por un extraño personaje a nuestras espaldas, una extraña figura esperaba alzada, refugiándose en una esquina con llamativo un sombrero de copa, pero no logramos ver sus rostro, sólo era un telón negro bajo la visera de de su sombrero...en aquel reducido espacio, casi sin salida, era conocido como Hambury Street, el lugar dónde Annie Chapman dejó su último aliento, seguramente aquel siniestro personaje que tratamos de darle un nombre, una identidad, ...está al acecho de nuestros pasos. Nosotros, Gabriel y yo, continuamos nuestra entrevista con la niebla de compañía....
- A Jack el Destripador es casi imposible ponerle un nombre. Incluso se piensa que no es un personaje, sino varios. Cada vez que se asesinaba a una mujer, corría la voz en pocos segundos con un nombre: "el destripador". Todo el barrio estaba convencido de que actuaba el mismo personaje, yo pregunto ¿Cabe la posibilidad de que sean más "destripadores", más personas?
- No puede descartarse la intervención de cómplices, y tampoco de "copycats".
- La policía, Scotland Yard, tenía prisa por dar con un nombre y apellido, detenían un personaje erróneo contínuamente, acumulaban ciertos errores en la investigación,...¿Alguien tiraba de los hilos desde dentro? ¿Es posible que el siniestro Jack el Destripador tenga un conocido de cierto rango en el cuerpo británico, un "topo"?
- Mi opinión es que si Scotland Yard hubiera podido aprehender al responsable lo habría hecho, y se hubiese librado así de la humillación pública a que la sometió la prensa. No haberse valido de un "cabeza de turco" habla bien de la policía inglesa.
- Para rizar el rizo, se perdieron muchos papeles y documentación acerca del caso de los crímenes de Whitechappel, ¿Casualidad o interés por alguna mano poderosa?
- Más que casualidad o la intervención de alguna "mano negra", creo que fue el peso de la historia y el transcurso del tiempo la razón de que desaparecieran tantos registros. Mucho material se perdió en el caos provocado por los bombardeos de la aviación germana durante la Segunda Guerra Mundial.
- ¿Nos puedes explicar una etiqueta que se les colocó a varias víctimas como "Víctima no canónica"? ¿Que significa esa denominación? 
- De "canónicas" se tilda a aquellas presas humanas que los expertos estiman de segura, o casi segura, autoría de este homicida, en atención esencialmente al modus operandi utilizado a la hora de finiquitarlas.
Ellas son Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly.
Ocurrieron otros crímenes en el distrito con similar tipo de víctima y modus operandi diferente, pero no tan antagónico, por lo que eventualmente el mismo matador pudo también haber eliminado a estas otras mujeres.
Ellas son las- redundantemente -denominadas "victimas no canónicas". Básicamente se trató de Martha Tabram, Alice McKenzie, Frances Coles y Carrie Brown; cuyos tristes desenlaces también recreo en mi libro.
- Carl Feigenbaum, es uno de los nombres que han colocado como identidad de Jack el Destripador, muchos defienden esa idea, pero no hay pruebas suficientes, además murió en la silla eléctrica ¿Debemos creer en este personaje, quien era realmente?
- Carl Feigenbaum ocupa un lugar importante en mi libro pues lo propongo como un prototípico asesino psicópata. Este delincuente cuenta con un perfil plausible para haber sido Jack el Destripador. Si pudiera acreditarse, fuera de dudas razonables, que efectivamente estuvo en Whitechapel cuando acaecieron los homicidios se consolidaría como un firme sospechoso. Lamentablemente, la prueba en su contra no es concluyente ni mucho menos.
-   Voy a añadir un personaje de origen ruso Vasili Konozlov, un personaje que odiaba la prostitución, le gustaba hacer sufrir a las personas, barbero-cirujano...acusado por la policía zarista en un documento de 1909 de asesinar en Paris (1886), en Pertogrado (1891) y en Londres, cinco mujeres en 1888. Vestía ropas femeninas cuando fue detenido, falleciendo en el manicomio en 1908 ¿Una teoría más en la identidad? ¿Una persona que descargaba su ira en las mujeres?
- El personaje que mencionas nunca existió. Se trató sólo de una ficción literaria nacida de la imaginación del escritor Donald McCormick, autor de "The identity of Jack the Ripper" (Editorial Jarrolds, 1959, Londres, Inglaterra).

- Jack el Destripador, seguía alguna pauta en sus crímenes, o las elegía al azar?
- Seguía claramente -y rígidamente- un patrón conductual en sus crímenes. Era un psicópata con un modus operandi muy consolidado, lo cual no es tan habitual como pudiera parecer, pues el estudio de los asesinos en serie nos muestra que en realidad varían bastante su modus operandi, y lo cambian adaptándose a las circunstancias. 
Al menos los homicidas más "exitosos", aquellos que evitan la captura, se caracterizan por alterar sus tácticas criminales para hacer bajar la guardia a quienes agreden y burlar el acoso policial.
Jack the Ripper no elegía a sus víctimas al azar. Se especializó en un "tipo" o "perfil" de víctima muy definido: prostitutas.
Si sus presas humanas no hubieran resultado las cinco infortunadas canónicas hubiesen sido otras mujeres de similar condición.
Volvimos sobre nuestros pasos, desde el lugar que Annie chapman dejó su vida, en aquel oscuro rincón, alejado de miradas curiosas, era un lugar perfecto para dar rienda suelta a cualquier obscenidad, era complicado que existiera algún testigo en aquel rincón, estaba alejado de miradas curiosas, las ideas de actividades satánicas empezaban a ocupar nuestras mentes...
- Magia negra,satanismo,actividades demoníacas estas palabras nos asustan un poco, nos causan cierto respeto ¿asesinatos rituales por encargo? ¿esoterismo? ¿Ofrendas de órganos a deidades satánicas? ¿Que piensa de esta idea?
- Abordo el asunto de la magia negra en un capítulo que titulé "Jack. El asesino satánico". 
Allí el personaje cardinal es Robert Donston Stephenson, un charlatán practicante de magia negra y cultos demoníacos. 
Sin embargo, tampoco en su caso hay pruebas de que fuera el Destripador. Lo incluyo en mi libro porque es un personaje exótico y fascinante, al cual otros autores dedicaron mucho estudio y lo propusieron para la identidad de este asesino serial.
- Mary Jane Kelly, la última víctima, supongo, ¿Interrumpió sus terribles asesinatos por la presión mediática o cumplió finalmente su objetivo?
- Estos homicidios experimentaron un "crescendo" vesanico a medida que se fueron sucediendo.
El crimen de Mary Jane Kelly, consumado el 9 de noviembre de 1888, fue el quinto de la serie y tal vez fuera realmente el último de todos. Pero, como ya vimos, este ejecutor pudo seguir matando. 
Tal vez su modus operandi no fue entonces tan notorio, sobre todo al denotar menos saña en esos asesinatos posteriores.
Pero ¿quién sabe? quizás ya no evisceraba, y se limitaba a inferir tajos como hizo con Alice McKenzie (julio de 1889) y con Frances Coles (febrero de 1891)  porque estaba debilitado por padecer alguna enfermedad (por ejemplo, sífilis). O puede ser que muriese o que lo apresaran por causa de otros delitos después de ultimar a Mary Jane Kelly.
No se puede saber a ciencia cierta. Se trata de otro más de los enigmas de este apasionante caso. 
- Hay una leyenda curiosa, de finales del siglo XIX, se creía que las retinas de los muertos conservaban la imagen de la última persona que vieron antes de morir. De ahí que Scotland Yard fotografiara los ojos abiertos de Mary Jane Kelly para identificar al asesino, lógicamente es algo improbable. ¿Hubo más historias extrañas para dar con el asesino, intervención de videntes, espiritistas,...?
- Sólo en obras de ficción que leí sobre el tema se alude la escena donde la policía o los forenses fotografían los ojos de las difuntas para averiguar si en sus retinas guardaban la imagen del homicida. El dato no responde a la realidad. En ninguno de los muchos libros serios que indagué se incluye esa versión. 

En cuanto a videntes que persiguieron al asesino, se trata de otro cuento.

Robert James Lees fue un afamado espiritista que llegó a integrar el séquito de la Reina Victoria. Este hombre pretendió haber perseguido "psíquicamente" al Destripador. Pero Lees era un personaje mediático que buscó lucrar fomentando esa anécdota.
La verdad fue que Scotland Yard nunca hizo uso de sus servicios en la investigación, ni de los de ningún otro medium o iluminado.
- Imagínese Sr. Gabriel, que tras una ardua tarea, da con el nombre, apellido e imagen real del verdadero Jack el Destripador. ¿lo haría público? O quizá¿ lo guardaría como un secreto, como una satisfacción personal, para que nunca se apague el misterio, su leyenda...?
- Jack el Destripador sólo puede ser identificado a través de obras de ficción. Transcurrieron 126 años de sus crímenes y aquí se volvió más cierto que nunca el axioma del criminólogo Edmond Locard de que "El tiempo que pasa es la verdad que huye".
Por lo tanto, amigo Angel, tu pregunta es especulativa e irreal. 
Pero en tren de imaginar, te contesto así: si descubriese la identidad de este asesino presentaría las pruebas ante la opinión pública para que ella decidiera, Pero no lucraría, no haría negocio con ello. Lo haría como aporte a la criminología, y nada más.
- Por último, Sr. Gabriel, cuando veremos su obra actualizada sobre este caso tan legendario. ¿Que nos encontraremos entre sus páginas?
- En la actualización no faltará aludir a las últimas hipótesis surgidas luego del 2010, cuando concluí la primera edición de "La leyenda continúa". Ello incluye la teoría que criticara en la última nota que me concediste en este sitio web; o sea, la de Russell Edwards, con su famoso chal, sus análisis de ADN, etc. 
De todo modos, el sospechoso Aaron Kosminski merecía un tratamiento mayor al que le dedique en mis anteriores libros y aquí se lo otorgo.
También habrán referencias sobre el misterio de los torsos del Támesis, o el "Asesino del Támesis", que creí que valía la pena hacer, dada la innegable vinculación de este asunto criminal con el caso de Jack el Destripador.
De repente, tuvimos que arrimarnos a un lado, junto a una solitaria farola de gas, como si de un refugio se tratara, pues se acercaba con estrépito, con un ritmo desenfrenado, una brillante carroza azabache,  tirada por dos veloces caballos que no desentonaban en su conjunto, dejando las fuertes pisadas de sus herraduras, así como las enormes ruedas que rotaban con fuerza sobre el barro,salpicando muy cerca de nosotros, fue raudo el paso de esta diligencia, pero a ambos nos fue suficiente para poder ver tras el visillo desplazado de la ventanilla, un rostro, pese a la oscuridad reinante,un rostro desafiante, una mirada profunda que nos heló la sangre, fue un instante tan extraño, tan pausado, desafiando el paso del tic-tac del reloj, que el misterioso viajero alzó su mano a su sombrero de copa, una mano enguantada, a modo de saludo cortés hacía nosotros, de repente sonaba un silbato
 la tenebrosidad del barrio de Whitechappel, las alarmas se encendían entre los policías, los Bobbies, como cariñosamente se les conocían,  que hacían turno esa noche. ¿Otra víctima de Jack el destripador? ¿Era ese personaje que vimos en el  carruaje el auténtico asesino ritual?...quien sabe, lo único que podemos asegurar nosotros, es que la leyenda nunca muere, la leyenda de Jack el destripador sigue más viva que nunca...y Sir Arthur Conan Doyle, frente a nosotros, en la otra acera, tomando nota...







Nuestro entrevistado Gabriel A. Pombo.





Mi más sincero agradecimiento a Gabriel Antonio Pombo, por su disponibilidad, apoyo, y por supuesto, sus enormes conocimientos sobre este caso que tanto nos encandila a los amantes del misterio y, por ende, la criminología.
Si desean saber más sobre este entrevistado no duden en visitar su página personal haciendo "clic" sobre su nombre. GABRIEL A. POMBO .
Recuerda que tienes la posibilidad de leer sus trabajos publicados en su web.













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